martes, 31 de mayo de 2011

La escena de la Visitación en el cine

A pesar de ser una secuencia clave, la Visitación se ha representado pocas veces en el cine. Se recoge en “Christ Series” (1951-52), de John T. Coyle, un serial de 12 capítulos de media hora sobre la vida de Jesús, y tan solo en tres ocasiones más: “Jesús de Nazaret” (1977), de Franco Zefirelli; “María de Nazaret (1995), de Jean Delannoy; y “Natividad” (2006), de Catherine Hardwicke. De todas, la mejor es sin duda la de Zeffirelli, pues Hardwicke omite –incomprensiblemente– un texto clave para entender esta escena: el Magnificat, el texto más largo e importante que ha salido de los labios de la Virgen.

En la secuencia de “Jesús de Nazaret” destaca su calidad fotográfica, que podemos apreciar en la composición de los grupos, en la puesta en escena y en los encuadres (donde advertimos la influencia de la pintura renacentista italiana, muy especialmente, la de Fra Angelico). En concreto, esta escena reproduce una composición pictórica muy semejante a la de una Anunciación de Fra Angelico: María permanece en pie mientras Isabel se arrodilla, y esta disposición —aunque de forma inversa— recuerda el esquema de aquella pintura, solo que aquí Santa Isabel suplanta al Arcángel en su misión de transmitir un mensaje a la Madre de Dios.

Con todo, lo más importante de la escena es el retrato que hace de la Virgen: inocente, amable, profundamente sobrenatural. Su figura aúna perfectamente la alegría y la jovialidad de una muchacha con la limpieza y la santidad de quien es llena de gracia desde su concepción.

También se aprecia su profunda relación con Santa Isabel. Ésta percibe, por el salto de su hijo, que María lleva en su seno al Hijo de Dios; pero también descubre que la Virgen conoce perfectamente el milagro de su embarazo. La escena, majestuosa y emotiva, refleja la perfecta sintonía de esas dos mujeres tocadas por la Gracia, que saben que han concebido por intervención divina. Las dos exultan en su interior y alaban a Dios por su acción en favor de los hombres. El canto del Magníficat de María es acompañado por la reverencia de su prima, cuyo gesto de arrodillarse —en adoración a Dios ante la sublimidad de esas palabras— es imitado por sus criadas y familiares.

Hoy es un día para ver esta escena (1' 55") y para reflexionar en su significado. Y, por favor, decidme qué os ha parecido, qué es lo que os ha gustado, qué detalle os parece el más sublime. Gracias por vuestra participación.

video

domingo, 29 de mayo de 2011

El "salto" de Tom Leopard: de guionista televisivo a católico practicante

Tom Leopold es un escritor de comedias para series de televisión. De su pluma han salido decenas de episodios para series como Seinfield, Cheers y Will and Grace. De religión judía, el Domingo de Resurrección de este año decidió dar el salto más importante de su vida: recibir el bautismo y entrar a formar parte de la Iglesia Católica.

¿Qué fue lo que llevó a este célebre neoyorkino a llamar a las puertas del Catolicismo? Su camino, tan humano y tan sencillo, es una historia que merece ser contada.

Todo comenzó un 24 de diciembre. Tom terminaba de decorar, junto con su esposa y su hija de 17 años, la habitación del hotel donde celebrarían una escueta cena de Nochebuena, en un pueblo desértico del estado de Arizona, al sur de los Estados Unidos. Aunque eran judíos, los Leopold siempre habían “celebrado” la Navidad. En esta ocasión unos cuantos adornos que encontraron en la tienda del desértico pueblo, servirían para iluminar un poco la tristeza que sentían por no estar todos juntos.

La hija menor, entonces de catorce años, estaba internada en un centro de rehabilitación por un desorden alimenticio, que desde hacía dos años la había llevado de clínica en clínica y de psiquiatra en psiquiatra, sin encontrar alivio a su enfermedad. Su desorden le había afectado tanto que ese año sólo había podido acudir tres semanas a la escuela. «Ver a tu hija sufriendo –dice Tom- y constatar que nadie puede ayudarla es algo que un simple escritor de comedias no puede expresar con palabras».

Después de cena, ya en la cama y con las luces apagadas, con el corazón hecho un nudo y los ojos llenos de lágrimas, Tom se vio frente al abismo de la desesperación. «Yo solo no puedo con esto». Y casi sin darse cuenta, comenzó a rezar: «Dios mío, por favor, dame la más pequeña señal de que estás allá arriba».

Al día siguiente, mientras dejaba a su hija montando a caballo y su mujer y él daban un paseo, se les acercó un hombre, un tipo raro, que empezó a contarles cómo su mujer le había llevado a Cristo a los 33 años. Cuando se despidieron, el hombre le gritó: "¡Dios te está mirando!". Tom quedó sorprendido por esta apelación tan directa, y la interpretó como la señal que había pedido. Pero no se atrevió a dar ningún paso.

Algún tiempo después ocurrió una segunda coincidencia, para Tom aún más importante. Una visita a su antiguo psiquiatra le llevó al barrio de Nolita, en la ciudad de Nueva York. De repente, se topó con el P. Jonathan Morris, un sacerdote de la arquidiócesis de Nueva York que salía frecuentemente en la televisión. Tom estaba leyendo por esos días el libro The Promise, del mismo padre Morris, y había encontrado en él mucho consuelo para afrontar el sufrimiento de su hija. Después de comenzar una tímida conversación, Tom lanzó la pregunta:

- Padre, ¿cree que pueda tener un momento para hablar conmigo?

- Me puedes encontrar justo aquí -respondió el padre, señalando con una sonrisa la vieja iglesia de San Patricio, donde era vicario parroquial.

Para Tom, fue como si nunca antes hubiera visto el viejo templo.

«Fiel a su palabra, [el padre Morris] encontró un tiempo para mí y un lugar para mi familia en sus oraciones. Incluso tuvo un encuentro con mi hija menor».

«Desde el momento en que el padre Morris me tomó de la mano, supe que quería seguir a Cristo. ¿Sigue sufriendo mi hija? Sí, y todos seguimos sufriendo, pero ahora siento conmigo la gracia de Dios. No estamos solos».

Todo esto lo cuenta el propio Tom Leopard en el blog de la Conferencia Episcopal norteamericana. Y afirma que su modesta historia es una señal más de que Dios sigue respondiendo a las oraciones de los hombres. Probablemente no con revelaciones directas o apariciones milagrosas, pero sí misteriosamente, a través de las acciones libres de los hombres.

lunes, 23 de mayo de 2011

"Encontrarás dragones", nominada a los Golden Globet Awards en el Shanghai Film Festival

La película "There Be Dragons" (en España, Encontrarás dragones) ha sido nominada en la 14ª edición del Shanghai International Film Festival, que tendrá lugar en Shangai (China) los días 9 a 11 de junio de 2011.

La noticia ha sido publicada por Hollywood Reporter, que dedica a este filme la fotografía del breve reportaje. Según da a conocer la revista, además de la película de Roland Joffé compiten por el principal galardón: Ainom, de Lorenzo Ceva Valla (Italia); Hydraulics, de Yevgeni Serov (Rusia); Hayde Bre, de Orhan Oguz (Turquía); The Quest, de Goutam Ghose (India/Bangladesh) y dos filmes japoneses: Bunny Drop, de Hiroyuki Tanaka y Tomorrow’s Joe, de Fumihiko Sori. Curiosamente, no hay películas chinas en el festival.

El Shanghai International Film Festival (www.siff.com) está reconocido por el FIAPF (International Federation of Film Producers Association) como un Festival de Categoría A, el máximo reconocimiento a un certamen cinematográfico internacional. Este año el presidente del jurado es Barry Levinson, ganador de un Óscar de la Academia por Rain Man.

Los Óscars del cine religioso mundial: "Duns Scoto" y "La última cima", ganadoras del Festival Internacional de Cine Católico

El pasado día 19 de mayo, en el "Auditorium Conciliazione" de Roma tuvo lugar la ceremonia de entrega de Premios de la IIª edición del Festival Internacional de Cine Católico "Mirabile Dictu", del que ya hablamos en otro post, que ha sido creado y dirigido por Liana Marabini, bajo el patrocinio del Consejo Pontificio de la Cultura.

En la presentación, el escritor Valerio Massimo Manfredi dijo que "Liana Marabini cree que el cine, como gran espectáculo popular, puede tener un papel muy importante en la propagación de la dimensión religiosa". "Nuestro objetivo - afirma el propia Liana Marabini - es evangelizar a través del arte y la cultura. Así siento la exigencia moral de dar a conocer la fe, el amor de Dios y transmitir ese amor a los demás".

El Cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del comité de honor del Festival, en su carta de felicitación señaló: "El propósito de este festival de cine, al que el Consejo Pontificio de la Cultura ha querido dar su patrocinio, es la promoción de los valores universales y la creación de modelos morales de conducta. Todos somos conscientes del enorme potencial para el bien y el mal que tiene el cine como herramienta para la difusión de ideas y comportamientos, y como agente de cambio cultural. En muchos países es el cine, junto con la televisión, el prototipo principal de una evolución cultural cuya importancia sólo podemos adivinar".

La Fundación Capax Dei, que está comprometida en el arte sacro, otorgó un premio ex aequo a dos primeros trabajos presentados durante el festival: "La Ciudad Invisible" (2010) de José Tandoi, historia de amor ambientada y filmada en L'Aquila tras el terremoto, y "El hombre de las semillas" de Giancarlo Baudena (2009), biografía del Strampelli Nazareno (1866-1942), científico que fue capaz de aumentar considerablemente la capacidad productiva de la tierra sembrada con trigo, con lo que ayudó a mitigar de forma drástic el hambre en el mundo.

Estos son los premios que fueron otorgados por el jurado, presidido por Andrea Piersanti y compuesto por Carlo Degli Esposti, Gianni Quaranta, Mons. Franco Perazzolo, Maria Pia Ruspoli y Navadic Michèle:

- Mejor película: "Duns Scoto" de Fernando Muraca, Italia 2010. La historia del filósofo medieval Juan Duns, llamado Escoto por ser escocés, que vivió entre los siglos XIII y XIV. Película producida por los franciscanos de la Inmaculada, en colaboración con el TVCO.

- Mejor Documental: "La última cima" de Juan Manuel Cotelo (España, 2010). El documental se centra en la vida de un sacerdote español, filósofo y teólogo, Pablo Domínguez, quien murió en 2009 con tan sólo 42 años, bajando del Moncayo, el pico más alto de la cordillera del sistema Ibérico. Esta fue, para un experimentado escalador como Pablo, la última cima que escaló. Murió una semana antes de defender su tesis de doctorado en teología en la Universidad Pontificia en Roma.

- Mejor Cortometraje: "Kavi", de Gregg Helvey. Esta película aborda el tema de la explotación infantil, en un campo de trabajo en la India.

- Mejor actor: Adriano Braidotti, por su papel en Duns Escoto.

- Mejor director: José Luis Gutiérrez, director de "Marcelino pan y vino", México 2011. Remake de la famosa película, que tiene como principal protagonista, un huérfano marcado por su amor a Jesús, es interpretado de forma notable por un niño-actor. La acción tiene lugar en el México en los cristeros.

Los premiados recibieron un "Pez de plata", inspirado en el símbolo cristiano de la primera hora.

Vía: Religión Digital

miércoles, 18 de mayo de 2011

La Resurrección de Cristo en el cine (8): "La Pasión de Cristo" (2004)



El último filme que analizamos en este serie es La Pasión de Cristo (2004), dirigido por Mel Gibson. En un plano breve (un epílogo sumamente sugestivo a todo el gran relato de la pasión) nos ofrece una explicación teológica –basada por completo en un pasaje de S. Juan- de lo que sucedió en el instante de la Resurrección.

Según testimonios de la época, los judíos empleaban una gran sábana blanca para embalsamar a los difuntos. También era costumbre envolver el rostro con otro paño más pequeño (sudario, le llamaban) para sujetar la mandíbula y evitar que se abriera la boca del cadáver. Es lo que hicieron con Jesús: tenía la sábana “y el sudario que había sido puesto en su cabeza” (Jn 20, 7). Con esto tenemos dos piezas: la sábana y una venda separada de ella que se usaba como mortaja.

Cuando Juan entró en el sepulcro, “vio los lienzos plegados y el sudario, que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio” (Jn 20, 7). Es esa disposición de los lienzos (“todavía enrollados” pero sin el cuerpo en su interior), simplemente “plegados(en el original griego: “caídos”, como si hubiera desaparecido el cuerpo de su interior) es lo que inmediatamente mueve a la conversión del apóstol: “Entonces entró también el otro discípulo…, y vio y creyó” (Jn 20, 8).

Todo esto es lo que trata de reflejar el último plano de la película de Mel Gibson. Un fantástico plano-secuencia sugiere el momento en que se desliza la piedra de la entrada. Todos los Evangelios señalan que la piedra fue removida, y Mateo describe incluso el momento en que “se produjo un gran terremoto, y un ángel del Señor… apartó la piedra” (Mt 28, 2). La toma va recorriendo las distintas cavidades de la roca, y de repente entran en plano los lienzos sagrados en el momento en que empiezan a caer sobre sí mismos.

Sigue el movimiento del plano, y los lienzos quedan “caídos”, atados y enrollados alrededor de la mortaja, como si en ese preciso momento hubiera desaparecido el cuerpo de Jesús. Justo entonces vemos la razón de ese vacío: la cámara enfoca un luminoso primer plano de Cristo resucitado, que a continuación se alza para mostrar su cuerpo glorioso, sin los estigmas de la flagelación y la coronación, pero sí con las señales de los clavos en sus manos. Es el momento en que acaba de resucitar y por eso los lienzos caen sobre sí mismos. Gibson muestra así a los espectadores, justo en el momento en que sucede, lo que una vez acontecido conmoverá profundamente a Juan.

lunes, 16 de mayo de 2011

Dos vídeos muy actuales: "Eutanasia y legalidad" y "Cuidados paliativos"

El Consejo de Ministros de España acaba de aprobar el anteproyecto de "Ley reguladora de los derechos de las personas al final de su vida". El gobierno asegura que no se trata de legalizar la eutanasia ni el suicidio asistido y que "sólo evitará el ensañamiento terapéutico".

La realidad es que en los pocos países en que se ha aprobado una ley así, la eutanasia ha proliferado al amparo de la cobertura legal: los enfermos con Alzheimer o en coma quedan en manos de familiares, algunos nada cercanos (y no siempre favorables a seguir cuidando al enfermo), o en manos de médicos, algunos de los cuales no siempre quieren seguir prestándole atención y cuidados. Casos como el de Terri Schiavo (ver fotografía) que fue privada de hidratación y alimentación por orden judicial, en contra del parecer de sus padres, que querían cuidarla hasta el final, empiezan a sonar en la vida pública.

Para justificar la así llamada "muerte digna", se recurre hoy a argumentos que han sido refutados científicamente por expertos internacionales. Hoy traigo a colación dos documentales que han tratado en profundidad esta cuestión: "Eutanasia y Legalidad" y "Cuidados Paliativos".

El primer documental nos lleva a un hospital de Holanda, primer país europeo que legalizó la eutanasia. Allí los médicos deciden la vida o la muerte de sus pacientes. En la práctica, los derechos del enfermo no siempre son respetados. Al final, un discapacitado o un demente no tiene garantizado su derecho a vivir, aunque lo desee.

El segundo documental presenta una solución que está cobrando cada vez más adeptos en el mundo anglosajón: los cuidados paliativos. El reportaje nos lleva a Londres, donde se creó el "Hospice Movement" que ofrece los mejores servicios para enfermos terminales, a un hospital especializado en Suiza, y a un centro de prestigio en España: el Hospital Centro de Cuidados Laguna en Madrid.

Al espectador le queda claro cuál es la mejor opción. Allí donde existen servicios paliativos de calidad desaparece la demanda de eutanasia. Porque el enfermo no quiere morir, lo que quiere a toda costa es dejar de sufrir, que es distinto.

Ambos documentales han sido elaborados por Goya Producciones y forman parte de una serie titulada "La Cultura de la Vida", que cubre otras cuestiones de bioética, como el aborto, la procreación artificial, las células madre o la prevención del Sida. Adjunto el trailer de la serie completa.

viernes, 13 de mayo de 2011

50 años de la muerte de Gary Cooper: El relato de su conversión

El 13 de mayo de 1961 fallecía Gary Cooper, uno de los grandes galanes de la historia del cine. Para recordarle, he querido reproducir un post que publiqué tiempo atrás: la historia de su conversión, en la que, junto a la insondable intervención divina, se dio también la mediación de un amigo: alguien que supo orientar, sin violencia, en el momento oportuno...

Frank James Cooper nació en Montana (Estados Unidos) el 7 de mayo de 1901. Era hijo de unos inmigrantes ingleses, que poseían de un inmenso rancho. El futuro actor aprendió allí a montar a caballo, habilidad que demostraría después en numerosos westerns.

Tras cursar estudios primarios en Inglaterra, regresó a montana y trabajó como dibujante de tiras cómicas en diversas publicaciones. Después decidió probar fortuna en el cine, y en los años veinte logró pequeños papeles en películas del Oeste, en las que ya se acreditaba como Gary Cooper. A mitad de los treinta es una de las máximas estrellas de Hollywood: rueda grandes filmes como “Adios a las armas” (1932), “Tres lanceros bengalíes” (1935) o “Beau Geste” (1939). En 1941 logra su primer Óscar por “El sargento York”, y en 1952, el segundo por “Sólo ante el peligro”.

Precisamente en esos años es cuando tiene lugar su encuentro con el Papa Pío XII. Su esposa y su hija eran católicas, y él accedió a acompañarlas cuando consiguieron ser recibidas por el Santo Padre. En el libro que escribió sobre su padre, su hija Mary recordaba aquel momento: “El entusiasmo nos embargó a todos a medida que se aproximaba la audiencia con el Papa. (…) Estábamos todos en una sala dorada del Vaticano con una veintena de invitados más. Habíamos comprado rosarios, anillos y medallas para que los bendijera Su Santidad, y papá tenía un buen puñado de esos objetos en sus manos. Cuando el Papa llegó a su lado, quiso arrodillarse para besarle la mano, y perdió un poco el equilibrio. Se le cayeron entonces todas las medallas, perlas y rosarios, que rodaron con estrépito por toda la habitación. Algunas quedaron bajo el manto del Pontífice, que supo sacar a mi padre de su monumental vergüenza con una sonrisa y un gesto de comprensión”.

jueves, 12 de mayo de 2011

Viernes 13 de mayo, estreno de "Alexia".- Crítica y primeros vídeos

Por Alberto Fijo (Aceprensa)


Es hermoso lo que ha hecho el director de este documental. Simplemente (no es fácil) se ha dejado llevar por la sencillez desarmante de la historia que se ha propuesto contar.

Delgado y Martín, con un guión más trabajado de lo que pudiera parecer, han compuesto las piezas del puzle, del paisaje humano de una niña madrileña, Alexia González-Barros, que muere con 14 años víctima de un cáncer. Lo han hecho con un lenguaje cinematográfico acorde con una historia que lo que tiene de extraordinaria es, paradójicamente, su tremenda cotidianidad.

La normalidad de una niña cristiana que vive y muere de acuerdo con lo que le han enseñado en su casa, en el colegio, en una asociación juvenil, en su parroquia. Así de simple, aunque cuando llega la enfermedad, el dolor y la muerte, hay en la niña una serenidad que no por consecuente, deja de ser admirable y misteriosa.

Alegre y serena, como la propia protagonista que cuenta su propia historia, llega esta película que dura lo que tiene que durar, que se ve bien y permite acercarse a una historia sencilla de gente cotidiana. Se agradece el sentido del humor (esas infografías tan graciosas) y la voluntad de los hermanos de la niña de no convertir la película en una apología, ni siquiera en una reivindicación póstuma, ni de su hermana ni de sus padres.

Web de la película: http://www.alexialapelicula.com/lapelicula.html
Página en Facebook: http://www.facebook.com/#!/pages/Alexia-La-pelicula/156252161101255

Trailer de la película:



Pre-estreno de "Alexia" en el contexto de la JMJ:

miércoles, 11 de mayo de 2011

La Resurrección de Cristo en el cine (7): "El hombre que hacía milagros" (2000)

En la misma línea de mostrar a un Jesús divino y humano, Redentor de los hombres y –a la vez- cariñoso y afable con todos, en el año 2000 se estrena en Estados Unidos una película de animación, dirigida por Stanislav Sokolov, titulada El hombre que hacía milagros. Muy fiel a los Evangelios, la historia está narrada desde el punto de vista de una adolescente: la hija de Jairo, a la que Cristo resucita en una escena conmovedora.

El filme presta una especial atención a la secuencia de la Resurrección y a los acontecimientos que siguieron. Mientras otras películas omiten esa parte (El Mesías), la reducen al mínimo (El Evangelio según San Mateo) o la distorsionan por completo (Jesús de Montreal, Jesucristo Superstar), El hombre que hacía milagros le da una importancia capital en el conjunto del relato. Además, y en comparación con los demás filmes comentados en este serial sobre “La Resurrección en el cine”, aquí el desarrollo de esos acontecimientos abarca un metraje considerable y conjuga, en su narración, la fidelidad a las Escrituras con una integración creativa de las distintas escenas relatadas por S. Juan y S. Lucas.

En este filme vemos, de forma hilvanada, todos los sucesos de aquellas horas: María Magdalena encuentra la tumba vacía y se echa a llorar (Jn 20, 1). Entonces, una voz cálida a sus espaldas —que ella toma por la del hortelano— trata en vano de consolarla; hasta que le oye pronunciar su nombre, “¡María!”, y se vuelve conmovida porque ha comprendido que está ante Jesús resucitado (Jn 20, 11-18). Según le indica el Maestro, corre a contárselo a Pedro, y esto mueve al apóstol a acudir a la tumba (Jn 20, 2-7), aunque sin la compañía de Juan.

De regreso a Jerusalén, mientras medita en el sepulcro vacío, Pedro se encuentra con el Maestro (Lc 24, 34) y vuelve corriendo para contarlo a los demás apóstoles. Al llegar al cenáculo, vemos que acaban de llegar Cleofás y Jairo, y éstos relatan —se ve luego en dibujos animados— cómo Jesús se les ha aparecido en el camino a Emaús y les ha explicado las Escrituras, y cómo le han reconocido al partir el pan (Lc 24, 13-35). Tomás muestra entonces un escepticismo sarcástico frente a esos relatos, que juzga fantaseados... Y aquí corté la secuencia, para no hacerla demasiado larga. Lo que sigue es la repentina aparición de Jesús, que enseña sus manos a todos, y en especial a Tomás. El apóstol cambia su incredulidad por un sincero acto de fe (Jn 20, 36-41).

La concatenación de escenas -creando unidad en lo que eran cuadros sueltos- es lo que hace sublime, atractivo y dinámico el relato que este filme nos ofrece de toda la secuencia de la Resurrección.

(Para ver la secuencia, pinchar en el fotograma)

domingo, 8 de mayo de 2011

"Encontrarás dragones" vende en U.S.A. más de cien mil entradas antes de su estreno (6 de mayo)

El filme “Encontrarás dragones” se estrenó en Estados Unidos anteayer viernes 6 de mayo. Hasta el lunes no llegarán a España los datos de su recaudación en el primer fin de semana.

Las expectativas son buenas: la película vendió más de cien mil entradas en U.S.A. antes de su estreno. Esto pone de manifiesto que ha habido una gran movilización de colectivos cristianos en todo el país. También se ve detrás la mano de Paul Lauer, responsable de marketing de esta película, al igual que lo fue de "La Pasión de Cristo".

There be dragons”, título del filme en inglés, está co-producida por Ignacio Gómez Sancha e Ignacio Núñez, y cuenta una historia en la que tiene un papel relevante la vida del fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá.

La película ha sido bien recibida por líderes de diversas confesiones cristianas. He aquí los tag-lines que han aparecido en la prensa. El arzobispo de Boston, cardenal Sean O’Malley, la ha calificado como “excelente”. El obispo de Colorado Springs, Michael Sheridan, ha dicho que es “profundamente conmovedora”. Paul Cedra, de la organización cristiana ‘Mission America’, considera que la película “nos lleva a hacernos profundas preguntas sobre la vida”.

Por su parte, las reacciones de los críticos han sido también bastante positivas. Lauren Green, crítico de cine de ‘Fox News’, ha dicho que “es una historia increíble de fe”. ‘Daystar Television’ señala que es “una poderosa historia de amor”. Y Will Leitch, de ‘Yahoo! Movies’ opina que Charlie Cox, actor que interpreta el papel de san Josemaría, “hace el mejor trabajo de su vida”.

Otras voces como Dick Rolfe, presidente de la entidad pro-familia ‘Dove foundation’, considera la película como “irresistible”. El vaticanista estadounidense John Allen ha dicho que “es una poderosa historia de perdón y reconciliación”. Y el escritor y teólogo Scott Hahn subraya que el film “alcanza el fondo y conmueve el alma”.

En la dirección http://dragonsresources.com/ están disponibles fotografías, dossieres, etc. Y también una lista con las salas de cine de todo el país (varios cientos) donde se estrena la película. En España, la cinta ha recaudado hasta ahora cerca de tres millones de euros.

sábado, 7 de mayo de 2011

¡Más de mil amigos en Facebook!

"Jesucristo en el cine", ese blog que nació pequeño y desvalido (como nacen todos los niños), y que vino al mundo sin hacer ruido (en esto, al revés que todos los niños), ha superado hoy el millar de amigos en Facebook. Y esto me hace sentir muy arropado.

Objetivamente, el blog sigue siendo una criatura pequeña, pero no deja de crecer: ¡Ya tiene 1.001 amigos! ¡Y va ya por las 260.000 visitas! Ya camina, y balbucea, y mueve sus manitas... Y sonríe, con sonrisa traviesa y alegre, porque se sabe rodeado de caras amistosas.

Todavía estoy en la inocencia de ese niño que piensa que los sueños son posibles. Ojalá nunca dejemos de ser niños. Y a todos vosotros, amigos de este blog, gracias por estar ahí. Gracias por hacer posible este blog... cada día.

viernes, 6 de mayo de 2011

La Resurrección de Cristo en el cine (6): mini-serie "Jesús" (1999)

A las puertas del tercer milenio, y tras algunas cintas polémicas (La última tentación de Cristo, Jesús de Montreal) que omiten deliberadamente la secuencia de la Resurrección, varias películas se proponen reflejar una nueva imagen de Cristo: más equilibrada e históricamente precisa.

Frente al Jesús exclusivamente divino y distante de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada) y frente al Jesús “revolucionario” y social (Jesucristo Superstar, Jesús de Montreal), los nuevos filmes van a tratar de mostrar a un Jesús que es Dios y es Hombre al mismo tiempo: muy divino en sus milagros y en su mensaje, pero también muy humano en la preocupación por su Madre y por todos los que le siguen.

El primer fruto de esta nueva tendencia vino de la mano de Ettore Bernabei, un productor italiano que produjo con la CBS la miniserie Jesús (1999), de cuatro horas de duración, dirigida por Roger Young e interpretada por Jacqueline Bisset, Jeremy Sisto y Debra Messing. Jesús habla de su condición divina, pero a la vez sonríe, bromea y dialoga afectuosamente con los apóstoles.

En el relato de la Resurrección, Young ha creado una puesta en escena que hila muy bien las distintas versiones de los evangelistas. Sobre todo, sigue muy de cerca el relato de S. Juan. La mañana del Domingo, María Magdalena se dirige al sepulcro. Ve la piedra removida (Jn 20, 1) y corre al cenáculo para decir a los apóstoles que “¡Han robado su cadáver!” (Jn 20, 2). Pedro y Juan salen corriendo hacia el sepulcro (Jn 20, 3). Juan corre más y llega antes, pero sólo se asoma en la entrada. Enseguida llega Pedro y entra (Jn 20, 4-6).

Entonces surge el diálogo entre la razón y el amor, dos caminos para llegar a la Fe. Pedro dice: “No está” (es lógico y razonable pensar que lo han robado), pero Juan contesta: “Ha resucitado”. Pedro sigue hablando el discurso de la razón: “Resucitado no, han robado su cadáver”. Juan, movido por el amor, ha alcanzado ya la Fe: “Pero Él dijo al tercer día resucitaré”. Y Pedro cree al fin (Se trata de una licencia, pues el evangelista dice que el único que creyó es Juan: Jn 20, 10).

Al salir del sepulcro, se topan con María Magdalena, que ha vuelto. Ellos se van corriendo a decir a todos que Jesús ha resucitado (nueva licencia del director) mientras ella se queda desconsolada junto a la tumba (Jn 20, 11). Por detrás de un alto palmeral, se oye una voz que dice: “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn 20, 15). Magdalena no reconoce aún la voz de Jesús, y le dice, tomándole por el hortelano: “Si te has llevado a mi Señor, dime dónde lo has puesto”. Jesús sale de la zona arbolada y dice, a la vista de ella: “¡María!”. Y ella grita: “¡Maestro!” y le abraza emocionada (Jn 20, 16). Una reacción mucho más efusiva que la sugerida en el Evangelio (“No me toques”, le dice Jesús) y más expresiva que las reflejadas en filmes anteriores.

Además, aquí el reconocimiento de Jesús no se produce porque Él se vuelva hacia ella (como en Rey de Reyes) sino por la elevada maleza, lo cual es más razonable. No recoge con exactitud las palabras de S. Juan: “Ella se volvió”, pero sí la sugerencia de que el descubrimiento se produce cuando escucha su nombre. Descubrir que Dios la llama por su nombre, personalmente, con un tono conmovido de infinito cariño es algo que la cinta sugiere, aunque no ha sabido reflejar por completo.

Después vendrá también la reticencia de Tomás y el testimonio de María Magdalena, justo antes de la aparición de Jesús (Jn 20, 24-29), pero esto queda ya fuera del vídeo que ahora presento. Lo que muestro es suficiente para ver cómo Roger Young ha sabido plasmar en imágenes todos los sucesos de aquella intensa mañana y todas las reacciones de los personajes principales. Todo en apenas 3 minutos y siguiendo enteramente el relato de S. Juan.

jueves, 5 de mayo de 2011

DVD sobre la Beatificación de Juan Pablo II y sus viajes a España

Goya producciones acaba de lanzar "Juan Pablo II: La Beatificación", un extenso DVD que recoge una síntesis de lo acontecido el día 1 de mayo en la Plaza de San Pedro, junto a imágenes insólitas de la beatificación.

Además, tiene varios extras de su vida, sus mensajes y sus viajes a España.

En sus 150 minutos de duración se incluyen estos 4 documentales:

• Una síntesis emotiva y muy dinámica de la beatificación del Papa Juan Pablo II en Roma (60 minutos).
• Sus cinco viajes por la geografía española (60 minutos).
• Una biografía del Pontífice y de los cambios que introdujo en la Iglesia (16 minutos).
• Una selección de los gestos y mensajes más sugestivos (síntesis de 14 minutos).

Para quienes asistieron puede ser un recuerdo valioso de esa jornada. Y, para todos, una manera de explicar a las generaciones venideras por qué ha sido el personaje más admirado y valorado del último cuarto del siglo XX.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La Resurrección de Cristo en el cine (5): "Jesús de Nazaret" (1977)

En 1973, y como consecuencia de dos filmes polémicos (Jesucristo Superstar y Godspell), se concibió la idea de producir un serial televisivo sobre la vida de Jesús. Un proyecto de clara inspiración cristiana, que llevaron adelante la RAI (católica) y la BBC (anglicana). La imagen que la serie nos da de Cristo es clara, brillante, muy divina.

En su relato de la Resurrección, el director Franco Zeffirelli quiso subrayar sobe todo los sentimientos y las reacciones de los personajes. La secuencia arranca con la llegada de María Magdalena y otras dos mujeres (en esto sigue a Mc 16, 1), todavía con las brumas del amanecer. Los soldados dormitan, pero uno despierta y las interpela con dureza: “¿Quiénes sois?”. La Magdalena es quien lidera el grupo: “Somos la familia de Jesús” (Aquí evoca una frase de Jesús: “El que cumple la Voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi Madre”: Mc 3, 35). “¿Y qué queréis?” “Entrar en la tumba para ungir el cuerpo y llevarle ropa limpia, perfumes…”. El afecto humano de los seguidores de Cristo queda manifiesto en el diálogo. Tanto, que conmueve a los soldados: “Está bien. Pero necesitaréis un ejército para remover la piedra”.

En el trayecto al sepulcro, dos jóvenes y misteriosos labriegos les dicen desde una loma: “¿Por qué buscáis a los vivos entre los muertos? Jesús no está aquí?”. (Zeffireli traslada a esta escena previa el encuentro de las mujeres con dos jóvenes de vestiduras resplandecientes en la entrada del sepulcro: Lc 24, 5-6). Ellas les toman por locos y siguen adelante; pero, al llegar al sepulcro, descubren que, en efecto, Jesús no está. María Magdalena vuelve entonces sobre sus pasos, pero los dos jóvenes han desaparecido.

Sigue una breve escena, en la que el tribuno sospecha que sus soldados se han dormido en la guardia. Y, a continuación, el director italiano centra su atención en las actitudes de los apóstoles. Llega al cenáculo Felipe, y todo son recelos, miedos no del todo expresados de que puedan correr la misma suerte que Jesús. Preguntan a Pedro, que ya entonces hace cabeza en el colegio apostólico, y él responde: “Debemos hacer lo que el Maestro hubiera querido”. Ya no hay dudas ni negaciones en Pedro. Empieza a ser la piedra sobre la que se edifica la Iglesia.

En el instante en que Tomás recela de que Jesús pueda volver, llega María Magdalena y afirma conmovida: “¡Le he visto! ¡Al Maestro! Ha resucitado”. Fuera del guión quedan, por tanto, la visita de los apóstoles al sepulcro (Jn 20, 3-10) y la aparición de Jesús a ella (Jn 20, 11-17). Zeffirelli omite esos pasajes de S. Juan, aunque cita el último versículo: “María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: ‘¡He visto al Señor!, y me ha dicho estas cosas” (Jn 20, 18). Pero ellos no le creen (Mc 16, 11).

Nada más anunciar que Jesús ha resucitado, la cámara enfoca la reacción de Pedro. Por ese primer plano, y por las citas antes señaladas, podemos concluir que este relato de la Resurrección sigue bastante de cerca el Evangelio de Marcos, que recoge sobre todo la predicación de S. Pedro. Y es que, por encima de la continuidad escriturística, lo que busca Zefirelli en este pasaje es retratar la reacción de los personajes: la emoción y el amor de la Magdalena, la autoridad de Pedro, el temor de los apóstoles, la tosquedad de los soldados, la incredulidad del tribuno

(Para ver la escena, pinchar en el fotograma).

lunes, 2 de mayo de 2011

La Resurrección de Cristo en el cine (4): "El Mesías" (1975)

En 1975 se estrenó en París la película franco-italiana El Mesías, del antaño neorrealista Roberto Rossellini. La cinta fue recibida comentarios muy dispares. Unos valoraban su retrato humano de Jesús: de hecho, vemos que sigue trabajando como carpintero también durante su vida pública.

Otros, sin embargo, cuestionaron su visión sesgada de los Evangelios, ya que el director italiano rehuye constantemente los elementos sobrenaturales allí relatados
: por ejemplo, se olvida de casi todos los milagros. Y, de este modo, la figura que ofrece de Jesús es la de un “Maestro sabio”, de cuya palabra —más que de su vida o de sus acciones— procede la fuerza redentora y el sentido de realizar una misión divina como Enviado del Padre.

En la escena previa a la Resurrección, el tono costumbrista proporciona un aire nuevo al entierro de Jesús. Los hombres llevan el cuerpo embalsamado, mientras que las mujeres agitan sus incensarios. La procesión es larga, y en ella cae la noche. Mientras llora la Magdalena, vemos salir a la Virgen de la tumba y se corre la piedra sobre la entrada del sepulcro. Los soldados sellan la entrada, como recoge Mateo (27, 66). Un escena vistosa y solemne, en la que aparece claramente la Virgen (pocas veces le vemos en el solemne momento en que se cierra la tumba).

Lo siguiente, sin embargo, nos deja desconcertados. Vemos a la Virgen dirigirse al sepulcro (en vez de las santas mujeres) acompañado de un grupo de discípulos. De pronto, se topan con los soldados que regresan a Jerusalén a todo correr, y aún sin reponerse del susto, ven llegar a María Magdalena que grita: “¡Está vacío, está vacío! ¡El sepulcro está vacío!. La Virgen echa a correr y llega hasta la tumba. Sólo están los lienzos. Se arrodilla, mira al Cielo y el último plano son las nubes blancas que ve la Virgen. Empieza la música de cierre. Fin de la película.

¿Esto es todo lo que el director tenía que decir sobre la Resurrección? ¿No hay mensajes de los Ángeles ni aparición de Cristo a la Magdalena? Es lícito pensar que hay demasiada omisión para una escena tan decisiva. Siendo, además, la despedida del filme, inevitablemente deja un amargo sabor de desencanto.