miércoles, 14 de octubre de 2009

El rostro más identificado con Jesús

"Jesús de Nazaret" pasa por ser, para la mayoría de los críticos, la mejor película sobre Jesucristo hasta finales de los noventa. En todo caso, la más completa e impactante de las que se habían hecho hasta entonces. Posee una carga espiritual y piadosa que no se aprecia en los filmes anteriores.

Una de las claves de la película es el retrato físico de Cristo. Robert Powell consigue una interpretación llena de verosimilitud: parecía que había nacido para interpretar aquel papel. Su rostro será ya, para siempre, el que todos los espectadores identificarán con Cristo; y esto aunque sus ojos azules y sus rasgos nórdicos poco tengan que ver con los de un judío del siglo I. Ninguna de las posteriores interpretaciones de la vida del Mesías ha conseguido acercarse a la popularidad y atractivo de ese rostro. Muy probablemente, pasará mucho tiempo hasta que otra cara suplante en nuestro imaginario a la que ese actor aporta a la película.

La mirada de Powell, que movió a Zeffirelli a escogerle para el personaje, transmite la santidad y el amor que debía emanar la figura de Cristo. Algunos objetarán quizás su extrema solemnidad en algunas situaciones —lo veremos en detalle, en el último apartado—, pero lo cierto es que su interpretación es la más valorada por el público. La selección de textos que los guionistas pusieron en su boca ayuda también a la creación del personaje, al igual que la eficaz indicación del director de que evitara absolutamente cualquier parpadeo: la mirada limpia de sus ojos llega siempre al espectador, su divinidad se nos muestra siempre a través de su profunda mirada.

El presupuesto narrativo que parece sustentar todo el guión puede resumirse en un solo objetivo: reflejar la divinidad de Jesucristo. Esto resultaba decisivo en un momento en que, de su figura, se muestra casi únicamente su cercanía a los pobres, su condición de libertador de los oprimidos. El Jesús que vemos en la película rompe por completo con ese molde: Jesús es el Hijo de Dios, que ha venido a liberarnos no necesariamente de las estructuras sociales, sino de nuestros pecados; por eso el cambio que predica es un cambio personal: la conversión interior.

El origen de este Jesús es claramente divino, al igual que su modo de hablar y de actuar. La interpretación de Powell transmite, como decíamos, esa santidad y divinidad de Cristo; y, en ese sentido, es eficaz y convincente. La única objeción que se le ha hecho es que su dimensión humana queda, quizás por todo eso, un tanto desdibujada: no le vemos apenas sonreír ni llorar, ni parece alegrarse ni entristecerse, ni expresa los sentimientos que experimentamos los demás hombres. Es más Dios que Hombre: mantiene una sutil distancia frente a los hombres, como si no fuera uno de nosotros.

Con la sana intención de mostrarlo impecable y divino, resulta inalcanzable. Tampoco le vemos acariciar a los niños ni expresar su afecto. Es Dios, sí, pero no vemos la forma de hacernos amigos de Él. Sentimos el deseo de adorarlo y de seguir su palabra. Pero, con unos apóstoles tan llenos de vida, de carácter, de fuerza; con unos seguidores tan bien retratados y tan humanos, nos hubiera gustado descubrir a un Maestro que tuviese también una atractiva humanidad.

6 comentarios:

  1. Solo desear lo mejor para este blog. Totalmente de acuerdo con la descripción que haces de la imagen de Crsito en el film de Zeffirelli.

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  2. Lo celebro. Bienvenido al blog. Y espero verte por aquí a menudo. Me gustará leer tus comentarios.

    Un cordial saludo.

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  3. Ciertamente cuando estrenaron la película quedé admirado por la elección del actor para el papel de Jesús,coincido contigo en que propablemente sea el mejor rostro en el cine. Pero Jim Caviezel, tampoco me ha decepcionado, me gusta esa imagen de serenidad y alegría en la escena en la que está construyendo una mesa delante de María. Me gusta la imagen de la última cena. Claro está el resto de la película solo vemos la cara desfigurada del Jesús sufriente. Me quedo con los dos. Un saludo

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  4. Tienes razón, Ángel. el rostrode Caviezel es también un rostro reconocible de Cristo para mucha gente. También para mí. Quizás porque casi toda la historia le vemos desfigurado y maltratado, a consecuencia de los golpes y los azotes, los flasbacks nos hacen ver esa figura humana y atractiva de un Dios que trabaja, que sonríe, que se desborda en ternura cuando está con su madre.

    Sí, es otra gran recreación de la figura de Cristo. De ella hablaré este próximo viernes.

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  5. El rostro de Robert Powell interpretando al Señor me encanta, y también Jim Caviezel, como no, pero en lo que no estoy del todo de acuerdo es en la afirmación de que un rostro como el de Powell con los ojos azules, no se corresponde a la realidad, o sea, a un judio de la epoca de Cristo. ¿Por que Jesús tenía que ser moreno con los ojos oscuros como los demás? ¿No pudo Dios hacer que fuera como El quisiera? Si nos fijamos en la Sábana Santa, Jesús tiene el pelo claro, no oscuro, y según lo que han dicho todos los videntes de Medjugorje, la Virgen tiene los ojos muy azules, lo cual tampoco coincide con el prototipo de mujer galilea. Aparte de este tema quería añadir que las peliculas de temática religiosa siempre me han servido mucho, incluso el Señor se sirvió de "La pasión de Cristo" para encontrarse conmigo y hacer que me convirtiera. Enhorabuena por el blog.

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  6. Trata de conseguir el cristo del oceano, es española y el actor es muy parecido al cristo ke hemos venido viendo.

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