jueves, 8 de diciembre de 2016

"The Vessel" ('El navío'): Esperanza de un milagro

(JUAN JESÚS DE CÓZAR).- Llega a la cartelera española esta interesantísima película, que asume con naturalidad la dimensión espiritual del ser humano. Algo nada extraño sabiendo que su productor es Terrence Malick, autor de esa obra maestra titulada “El árbol de la vida” (2011). Dirige “The Vessel (El navío)Julio Quintana, que ya trabajó para Malick en el film mencionado, haciendo labores de fotografía junto a Emmanuel Lubezki, ganador del Oscar a la mejor fotografía en 2014, 2015 y 2016.

La cinta es una coproducción entre USA y Puerto Rico ambientada en este último país, y cuenta con una estupenda interpretación de Martin Sheen. La influencia de Malick se aprecia por todas partes: la fotografía; los encuadres; el uso de la música; la presencia simbólica del agua, de la tierra, del aire y del fuego… Un influjo beneficioso de quien es uno de los discípulos aventajados del maestro ruso Andrei Tarkovski.

The Vessel” desarrolla una historia de dolor, de fe y de esperanza, cuyo localismo no impide una lectura de alcance universal. La acción se sitúa diez años después de que un tsunami arrasara la escuela de una pequeña aldea. El joven Leo (Lucas Quintana) vive con su madre, que no sólo perdió a su hijo pequeño cuando ocurrió el tsunami sino también la cabeza. Un día Leo sufre un accidente y todos lo dan por muerto. Sin embargo, sobrevive y algunos de sus paisanos interpretarán el hecho como un milagro o una señal. Poco después Leo sorprende a todos construyendo un singular navío con los restos del aula devastada.

A través de las preocupaciones de los aldeanos, la película plantea interrogantes muy comunes: ¿sigue habiendo milagros?, ¿se ha olvidado Dios de nosotros?, ¿por qué permite Él la muerte de los inocentes?, ¿es que solo nos queda resignarnos a la voluntad “implacable” del Creador?... En este punto resulta clave la figura del Padre Douglas (Sheen), el sacerdote del pueblo que ha procurado no perder nunca la pasión por ayudar a los demás y que también será probado.

Ciertamente, Quintana no llega aún a la nitidez de Malick, pero sus intuiciones son valiosas y cercanas a esta rotunda declaración de Tarkovski: “El hombre debería entender que su camino a través de la vida no se mide con medida humana, sino que está en las manos del Creador y es a su voluntad a la que el hombre se debe confiar.”

domingo, 4 de diciembre de 2016

Vídeo "Ilumina el mundo en Navidad" (2')

Ayer, el Rector de UIC Barcelona donde trabajo, sabedor de mi interés por la figura de Jesucristo en el cine, me envió este vídeo para el blog. Se trata de una campaña titulada “Ilumina el Mundo” que quiere recuperar el significado profundo de la Navidad.

En el vídeo se hace patente que Jesús vino a nosotros en la oscuridad para traernos la luz. Y también que, de alguna manera, esa Luz sigue iluminando el mundo a través de los cristianos. Hay un profundo paralelismo entre la misericordia que mostró Jesús durante su caminar terreno y la misericorida que mostramos los cristianos en nuestro vivir diario: atendiendo a los enfermos, ayudando a los ancianos o discapacitados, consolando a los que sufren o enseñando a los que no saben somos ese Cristo que pasa en medio de los hombres.

La campaña se completa con una propuesta para cada día del mes de diciembre: 25 maneras de iluminar el mundo durante 25 días. Un buen recordatorio de lo que vamos a celebrar: la llegada de  Jesús, el Nacimiento de Dios Hombre, la irrupción de la Luz que brillará con fuerza el día de Navidad.

domingo, 2 de octubre de 2016

¿Hacía falta este nuevo "Ben Hur" (2016)?

(Juan Jesús de Cózar).- Con esta reseña pretendo pagar la deuda a quienes me han preguntado por esta nueva versión de la mítica “Ben-Hur que dirigió William Wyler en 1959, extrañados por su “incomparecencia” en este blog. (Sobre todo, después de haber dado abundantes noticias de su controvertida producción).

Denostado por buena parte de la crítica internacional especializada, este remake dirigido por el kazajo-ruso Timur Bekmambetov (Guardianes de la noche, Wanted) tenía muchas papeletas para ser mal recibido. Y es que a muchos les ha parecido un innecesario atrevimiento revisitar una cinta que ganó 11 Oscars.

Con un presupuesto aproximado de 100 millones de dólares, la película se estrenó en España el pasado 2 de septiembre y lleva recaudados cerca de 3 millones de euros. La taquilla mundial asciende de momento a 86 millones de dólares, una cifra que suena a fracaso. Pero, ¿se trata realmente de una película mediocre o ha sido su mala prensa la que ha ahuyentado a muchos espectadores?

De no existir la versión de Wyler quizá estaríamos hablando de una película correcta y digna. Como no es el caso y las comparaciones son inevitables, este nuevo acercamiento a la novela de Lew Wallace palidece enormemente al confrontarlo con el film protagonizado por Charlton Heston. Y eso que el guión ha sido elaborado por dos especialistas, John Ridley (Doce años de esclavitud) y Keith R. Clarke (Camino a la libertad), que han tratado con sumo respeto el texto original.

El argumento, bien conocido, nos cuenta la relación de Judah Ben-Hur, un príncipe judío, y su hermano adoptivo Messala Severus, de origen romano, coetáneos de Jesús de Nazaret. Diversas circunstancias los transforman de amigos inseparables en enemigos irreconciliables, de modo que sus trayectorias vitales se separan hasta el enfrentamiento final, que da lugar a la escena más impactante de ambas películas: la carrera de cuadrigas.

Las interpretaciones de Jack Huston (Ben-Hur) y de Toby Kebbell (Messala) son aceptables, pero no logran transmitir con fuerza las acusadas personalidades de los dos protagonistas. La presencia de Morgan Freeman aporta prestigio al reparto, pero a su pequeño papel le falta relevancia. Más convincente resulta Rodrigo Santoro encarnando a Jesús y proporcionándonos quizá los momentos más emotivos de la cinta.

¿Hacía falta este “Ben-Hur” 2016? Quizás la pregunta no sea esa. Porque, seguramente, nunca pretendió competir con su antecesora, sino más bien homenajearla, de paso que ofrecía a las nuevas generaciones un producto moderno y atractivo. Tal vez no lo haya conseguido, pero habrá estimulado en muchos jóvenes el interés por conocer el “Ben-Hur” 1959: una verdadera obra maestra. Y sólo por eso ya merecía la pena.

viernes, 22 de abril de 2016

"Llena de gracia": Lo que María guardaba en el corazón

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Como algún lector habrá adivinado, el subtítulo de la reseña lo tomo prestado del estupendo libro de José María Pemán, publicado en 1962, porque resume muy bien el contenido de “Llena de gracia”, la película a la que dedicamos estas líneas.

El film llega a las pantallas españolas el próximo 13 de mayo, con un estreno inicial limitado a varias capitales, entre las que se incluye Sevilla. Ganadora en 2015 del premio al mejor guión en el Festival Internacional de Cine Juan Pablo II celebrado en Miami, esta cinta del norteamericano Andrew Hyatt –también autor del guión– recrea los últimos días de la Virgen en la tierra.

La iglesia está en plena expansión, creciendo a un ritmo vertiginoso que llena a los Apóstoles de gozo pero también de preocupación: necesitan aclarar algunas cuestiones doctrinales, organizar mejor la formación de los nuevos bautizados…, y acuden a Pedro en busca de respuestas. Pedro, en medio de sus dudas, recibe la llamada de María, que vive retirada en un lugar tranquilo. Este podría ser el resumen del planteamiento del film.

Hyatt elige un tono intimista, sosegado y discursivo, que busca introducir al espectador en un clima meditativo que le facilite la reflexión sobre lo que está viendo y, particularmente, sobre lo que está oyendo. Bahia Haifi, actriz de origen argelino afincada en Estados Unidos, encarna a la Virgen con la sutileza que requiere un papel tan difícil, apoyando su interpretación en unos movimientos pausados, en su sonrisa serena y en el tono emocionado con el que narra sus recuerdos: la Anunciación, la matanza de Herodes; la Pasión, Muerte y Resurrección de su Hijo… Le acompaña bien un actor experimentado como Noam Jenkins, representando al Apóstol Pedro.

Aunque se trata de una producción modesta, cuenta con una cálida fotografía de Gerardo Madrazo, realista en los pasajes relatados en presente y luminosa en los flashbacks, y con una banda sonora con aires de música sacra de Sean Johnson.

La película, que interesará especialmente al público católico, deja un poso de serenidad y alegría, y la sensación de habernos “colado” en esos sabrosos encuentros de María con Pedro y los demás Apóstoles, para participar de sus inquietudes, de sus conversaciones, de sus “tertulias”… Y la convicción de que María puede ser llamada, sin género de dudas, Madre de la Iglesia.

jueves, 24 de marzo de 2016

"Resucitado": Quien busca, halla...

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Esta coproducción entre USA y España, filmada en su mayor parte en Almería, llegó a nuestras pantallas ayer, Miércoles Santo, precedida de su éxito en la taquilla norteamericana, donde lleva recaudados casi 35 millones de dólares desde su estreno el pasado 19 de febrero.

La comparación con la “La Pasión de Cristo” surge inevitable, pero conviene aclarar que ambas películas no sólo abordan momentos históricos distintos, sino también géneros diversos. El film de Mel Gibson es un drama religioso hiperrealista de gran hondura teológica, mientras que “Resucitado” podría ser calificado como thriller bíblico.

Dirige Kevin Reynolds (“Robin Hood, príncipe de los ladrones”,“Waterworld”, “La venganza del conde de Montecristo”), que también coescribe el guión junto a Paul Aiello. La película, dividida en dos partes claramente diferenciadas, combina entretenimiento, emoción, recreación histórica y relato evangélico, con la intención de atraer a un amplio espectro de público: creyentes y no creyentes; adolescentes que buscan acción y suspense, y adultos de todas las edades que se interesan por un cine más reposado de relaciones humanas.

El elenco de actores está encabezado por un convincente Joseph Fiennes, que da vida en la ficción a Clavius, un tribuno romano testigo de la muerte en la cruz de Jesús de Nazaret, a quien Pilato (Peter Firth) encarga que encuentre el cuerpo del Crucificado. Para llevar a cabo esa ardua tarea de investigación contará con la ayuda del joven Lucius (Tom Felton, el Draco Malfoy de la saga de Harry Potter). Una misión que exigirá a Clavius realizar detenciones, interrogatorios… e incluso exhumación de cadáveres, pero que también le llevará más allá de la búsqueda de ese presunto “cuerpo robado”, en versión oficial del Sanedrín.

Reynolds y Aiello han escrito una historia que se ciñe con fidelidad a los textos evangélicos, una decisión loable que –además de evitar el riesgo de la polémica– les permite gozar de una gran libertad inventiva para desarrollar el personaje de Clavius y detallar su evolución. En este sentido, es un acierto la contraposición entre el protagonista y Pilato, dos hombres ambiciosos pero con aspiraciones dispares: a Pilato sólo le interesa hallar el cuerpo del Nazareno para su propia tranquilidad; Clavius quiere saber la verdad, justo lo que a Pilato nunca le importó.

El film presenta a un Jesús (Cliff Curtis) muy normal físicamente, familiar, alegre y misericordioso (la escena con el leproso resulta realmente conmovedora), y a unos Apóstoles sencillos e idealistas. En cambio, la presencia de la Virgen es testimonial y sólo la vemos fugazmente al pie de la cruz, mientras oímos sus gritos de dolor; una decisión poco afortunada que es quizá el descuido más relevante del guión.

Con una notable y emocional banda sonora de Roque Baños, la aportación española se completa con las interpretaciones de María Botto en el papel de María Magdalena, de Jan Cornet como el apóstol Tomás o de Antonio Gil que encarna a José de Arimatea.

Aunque “Resucitado” no alcanza la excelencia de “La Pasión de Cristo”, tiene el mérito de recuperar parte del clasicismo de las películas bíblicas, sin renunciar a los recursos del cine moderno. Una propuesta que puede marcar el camino a futuras producciones de calidad, de modo que logren armonizar el espectáculo con la verdad del hecho religioso.

viernes, 18 de marzo de 2016

15 películas para esta Semana Santa


La semana próxima -que, por tantos motivos, todo el mundo denomina Santa- será fecunda en representaciones de la Pasión: procesiones, obras teatrales, tradiciones centradas en la Cruz... Mil y un eventos artísticos inundarán las calles de nuestro país, mostrando a las claras lo mucho que la cultura cristiana ha calado en nuestra sociedad.

Hasta hace poco, la programación televisiva se mantenía en esa línea y procuraba recordar a los espectadores los acontecimientos que íbamos a celebrar. Últimamente, sin embargo, las parrillas de las cadenas se han distanciado un tanto de lo que conmemoramos en la Semana Santa. Y como, al haber más tiempo libre, muchas familias piensan en ver películas enriquecedoras, aptas para todos los públicos y que a la vez evoquen los acontecimientos de la Pasión, he pensado en publicar esta selección de películas que pueden encontrarse en cualquier video-club.

En otros lugares he publicado "Las 10 mejores películas sobre Jesús de Nazaret", "Las 100 películas más inspiradoras de la historia" o "Las 100 mejores películas católicas". Ahora propongo un elenco con 3 listados de filmes: 5 sobre la vida de Jesús, 5 sobre los primeros cristianos y 5 películas recientes con valores (en los cines o en DVD). Espero que os sirva para programar el cine de los próximos días. Y no dejéis de decirme cuáles son vuestras preferidas:

a) Vida de Jesús:

- Jesús de Nazaret (Italia, 1977), de F. Zeffirelli. Mini-serie en 4 capítulos. Todos.
- Jesús (Italia, 1999), de R. Young. Mini-serie en 2 capítulos. Para jóvenes.
- El hombre que hacía milagros (2000), de Derek W. Hayes y Stanislav Sokolov. Animación en 3-D. Para toda la familia, gustará mucho a los niños.
- La pasión de Cristo (USA, 2004), de Mel Gibson. Para jóvenes y mayores.
- Ben Hur (USA, 1959), de William Wyler. Un clásico de la Semana Santa, con dos breves apariciones de Jesús que transforman la vida de Judá Ben Hur.

b) Primeros cristianos:

- Resucitado (2016), de Kevyn Reynolds. EN CINES (con Tom Felton, Joseph Fiennes, Cliff Curtis, Peter Firth y Leonor Watling)
- Quo Vadis (1951), de Mervyn LeRoy (con Robert Taylor y Deborah Kerr)
- La túnica sagrada (1953), de Henry Koster (con Richard Burton y J. Simmons)
- Barrabás (1962), de Richard Fleischer (con Anthony Quinn y Vittorio Gassman)
- En busca de la tumba de Cristo (2007), de Guilio Base (con D. Liotti, Ornella Muti, F. Murray Abraham, Mónica Cruz y Max von Sydow)

c) Películas recientes con valores cristianos:

- Poveda, (2016), de Pablo Moreno. EN CINES (Emotivo retrato del Padre Poveda, el santo de los niños pobres)
- El coro (2015), de François Girard (Historia de aprendizaje y superación, de redención y persón en el marco de la música y de la familia)
- Francisco, el padre Jorge (2015), de Beda Docampo Feijóo (Primera biografía del Papa Francisco: sincera, deliciosa y emocionante)
- Del revés (2015), de Disney-Pixar (Película de animación, que explica el papel de las emociones y los valores en nuestra mente y en nuestra conducta)
- Quédate conmigo (2014), de Michael McGowan (Preciosa historia de amor y entrega en la tercera edad, que se pone a prueba en la enfermedad)

domingo, 6 de marzo de 2016

"Poveda": El santo de los niños pobres

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Condensar en algo menos de dos horas una vida tan rica y dinámica como la del Padre Poveda (Linares 1874 - Madrid 1936) no era un reto fácil. Pedro Delgado, guionista de “Alexia” (2011), y Pablo Moreno, director de “Un Dios prohibido” (2013), se pusieron manos a la obra y el resultado podemos apreciarlo ahora en la gran pantalla: una emotiva historia –inevitablemente episódica– que logra transmitir las aspiraciones espirituales y humanas de un sacerdote santo, que vivió sucesivamente en Guadix, Covadonga, Jaén y Madrid. Beatificado por San Juan Pablo II en Roma el 10 de octubre de 1993, fue canonizado por el mismo Papa en Madrid el 4 de mayo de 2003.

En mi opinión, “Poveda”, que ha dirigido también Pablo Moreno, supone un salto de calidad respecto a “Un Dios prohibido”. Estrenada el 4 de marzo, se trata de nuevo de una película low cost; pero, como la experiencia es un grado, aquí se advierte un mejor dominio del ritmo cinematográfico y una superior potencia visual, apoyada en la fotografía de Rubén D. Ortega y en una planificación más variada. Aunque el film acusa el esquematismo de algunas escenas, un maquillaje mejorable y un uso a veces enfático de la música, es justo destacar el esfuerzo conjunto de Goya Producciones y de Three Columns Entertainment (Contracorriente Producciones) para sacar el máximo partido a un presupuesto falto de holgura.

Raúl Escudero da vida en la ficción al Padre Poveda, un hombre apasionado por Dios y por las personas, muy sensible a la pobreza material y espiritual –sus queridos “cueveros” de Guadix–, promotor de la incorporación de la mujer a puestos relevantes en la sociedad, fundador de la Institución Teresiana, declarado Humanista y Pedagogo por la UNESCO en 1974…, pero sobre todo “soy sacerdote de Cristo”, como declaró cuando fue detenido el 27 de julio de 1936, para ser fusilado al día siguiente junto al cementerio de la Almudena de Madrid. La cinta intenta sintetizar el itinerario de este santo y mártir –en ningún momento libre de contradicciones–, resaltando también su providencial encuentro en Jaén con Pepita Segovia, su principal colaboradora, papel que encarna con gran naturalidad Elena Furiase.

En algunas secuencias del film resuenan títulos como “Encontrarás dragones” o “Cristiada”, pero en “Poveda” no hallaremos personajes verdaderamente malvados ni se nos muestra la violencia física desatada por la guerra civil: una opción legítima de los guionistas, encaminada a centrar al espectador en la figura del santo y a superar el peligro del maniqueísmo. Vale la pena buscar dos horas para ver una película llena de momentos inspiradores, cuya continuidad en cartelera va a depender mucho del boca-oreja de los espectadores.

domingo, 27 de diciembre de 2015

La Navidad en el cine: El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

La Virgen guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19). Todos los sucesos de la infancia de Jesús fueron, para su Madre, tema constante de meditación. Y el recuerdo de Belén, más que ningún otro. Ésta es la idea que han querido reflejar dos filmes de muy variada orientación: “El hombre que hacía milagros” (1999) y la miniserie Jesús (1999). Ambas cintas han querido mostrar al espectador hasta qué punto estuvo presente Belén en la memoria de María.

En “El hombre que hacía milagros” (1999), el relato arranca cuando Jesús adulto, al regreso de un día de trabajo, comunica a su Madre que va a comenzar la obra que le encargó su Padre. Sin poder evitarlo, María recuerda dos escenas de la infancia de su Hijo en que esas mismas palabras sonaron en sus oídos. La primera es cuando se perdió en el Templo y le buscaron durante tres días. “¿Por qué me buscabais? –responde Jesús- ¿No sabíais que debo dedicarme a las obras de mi Padre?”. La segunda es la escena de Belén y la llegada de los Magos, que señalaba inequívocamente unos planes de Dios que el Niño venía a cumplir. Ahora, cuando está a punto de iniciar su vida pública, María recuerda todas esas cosas que guardaba en su corazón.


video

Un recuerdo similar de lo acontecido en Belén es lo que vemos en la miniserie Jesús (1999). El Señor ha regresado de los 40 días en el desierto y la Virgen se apresta a cuidarle para que se reponga. Después de tres días durmiendo, Jesús despierta y refiere a su Madre el sueño que ha tenido, en el que aparecía José. Ese recuerdo conmueve a María. Ella se dirige entonces a la ventana y ve a dos jóvenes –Juan y Andrés- que le aguardan fuera. “¿Qué quieren?”, pregunta. Y Jesús responde: “Ser mis seguidores. ¡Ja! Puede que no esté preparado, Madre”. Ante esta respuesta de tono irónico, María saca un pequeño cofre que tenía bien guardado: allí están, cubiertos con un paño, los regalos que trajeron los Magos. Recuerda a Jesús su llegada a Belén para adorarle, y comenta (evidenciando que ha meditado muchas veces esa escena): “Aquellos hombres no hubieran hecho un largo viaje siguiendo a aquella estrella si la Voluntad de Dios no les hubiera guiado”.

domingo, 20 de diciembre de 2015

15 versiones de "Cuento de Navidad", de Dickens

Cuento de Navidad (A Christmas Carol) es probablemente el relato navideño más famoso de la historia. Escrito por Charles Dickens en diciembre de 1843, cuenta la historia de Scrooge, un hombre avaro y egoísta que experimenta una profunda transformación tras la visita de tres fantasmas (pasado, presente y futuro) en Nochebuena. La novela corta consiguió un éxito inmediato y el aplauso de la crítica; a ello contribuyó el perfecto retrato de su personaje y  la sincera hermosura de su mensaje. Llegó, además, en el momento oportuno: en una época en que surgió una gran nostalgia por las viejas tradiciones navideñas unida a nuevas costumbres como los árboles de Navidad o las tarjetas de felicitación.

De ese precioso relato se han hecho varias versiones cinematográficas. Éstas son las 15 más importantes.

La primera data de 1901: “Scrooge, or Marley’s ghost”, realizada por Walter R. Booth. Dura sólo 5 minutos, pero resume lo más conocido del relato. Su principal novedad radica en que, para suprimir personajes, es el propio Marley, el difunto socio de Scrooge, quien hace ver al anciano su pasado, su presente y su futuro.



En 1910 se estrena “A Christmas Carol”. Es la versión muda más popular, una producción norteamericana con buenos efectos especiales, que cuenta todo el argumento en tan solo 17 minutos. De hecho, es sorprendentemente muy dinámica. Marc McDermott, uno de los mejores actores del Estudio de Edison, interpreta el papel de Scrooge. Y lo hace bastante bien.

En 1928 se filmó la primera película hablada, realizada por Hugh Croise. Hoy apenas conocida. En 1935, Henry Edwards haría su “Scrooge”, con el actor Seymour Hicks en el papel del avaro (tanto anciano como joven, lo cual resulta llamativo a sus sesenta y tantos años). Fue notorio su atrevimiento al mostrar muerto al Pequeño Tim en las Navidades Futuras, algo que solo se trata de forma elíptica en la mayoría de las versiones. Aquí ofrezco la película completa.



En 1938, la Metro-Goldwyn-Mayer rodó “A Christmas Carol” (1938), realizada por Edwin L. Marin. La versión clásica por excelencia: llena de sentimiento, muy melodramática, en un cuidadoso blanco y negro. Reginald Owen dio vida al Scrooge de toda la vida, aquel en el que se han inspirado todos sus sucesores.

En 1947, tenemos la primera versión hecha en España: “Leyenda de Navidad”, de Manuel Tamayo. En 1951 Brian Desmond Hurst dirige "Scrooge", otra versión clásica, muy popular y repleta de estrellas británicas que recitan con deje teatral los diálogos de Dickens. Alastair Sim da vida al avaro, justificando su conducta miserable por la influencia de un mentor miserable. Es la versión que retrata de forma más amable la figura de Scrooge.

De 1970 es el musical “Muchas gracias, Mr. Scrooge”, de Ronald Neame. Con Albert Finney como Scrooge y Alec Guinness como su difunto socio Marley. Es una de las versiones más populares en el mundo anglosajón, y dejó deslizar, sobre todo gracias a las interpretaciones, cierto humor sardónico en el relato de Dickens. Podéis ver aquí la película completa en versión original.



En 1983 la Disney rueda la versión en dibujos animados: “Una Navidad con Mickey”. Estaba claro que el Tío Gilito (llamándose Scrooge en su encarnación original), tenía que tener su correspondiente adaptación del cuento. Aquí el humor vence al sentimiento, aunque no falta la enseñanza moral que esta fábula encierra.

En 1984 hay una nueva producción británica: "A Christmas Carol", un telefilme con George C. Scott en el papel de Scrooge y un amplio elenco de actores ingleses. Tuvo numerosos premios, y el propio Scott fue nominado al mejor actor en los premios Emmy. Aquí os dejo la película completa, con audio en español latino.



En 1988 se estrena “Los fantasmas atacan al jefe”, una adaptación en clave de comedia, con protagonismo absoluto de Bill Murray, dirección de Richard Donner y manifiesta intención de aprovechar el éxito de Los Cazafantasmas. A pesar de lo descarado del proyecto, la película fue un éxito, lo que demuestra el carismo y la atemporalidad de Cuento de Navidad.

En 1992: “Los Teleñecos en Cuento de Navidad”. Junto a los famosos teleñecos, tres actores dan al cuento un aire relamente nuevo: Michael Caine como Scrooge, y Statler y Waldorf como “Marley duplicado” que llegan para atormentar a su antiguo socio. Cameos de todos los Muppets en esta película que reactivó la franquicia de los teleñecos durante los noventa.

En 1999 se produjo un nuevo filme: "A Christmas Carol", dirigido por David Hugh Jones y protagonizado por Patrick Stewart, Richard E. Grant y Joel Grey. Y en 2005 Arthur Allan Seidelman dirigió "A Christmas Carol: The Musical", en el que actuó Kelsey Grammer como Scrooge.

Finalmente, en 2009 se estrena "Cuento de Navidad", la versión animada de Robert Zemeckis, que es también autor también del guión. Esta producción de la Disney muestra la vigencia del cuento, sus valores universales y su fondo cristiano. Nos habla del tiempo limitado de que disponemos los seres humanos en este mundo, y de la necesidad de aprovecharlo para hacer el bien y ocuparse de los demás. Los actores, que han sido filmados con sensores para luego trabajar las imágenes en la animación fotorrealista, están muy bien, de modo especial Jim Carrey, que no sólo compone un Scrooge contenido en sus diversas edades, sino que pone voz a otros personajes como los fantasmas de las navidades. Aquí tenéis el tráiler.



Existen algunas versiones más, pero éstas son las más importantes. En todo caso, una cosa está clara: el cuento de Dickens ha dado mucho –y seguirá dándolo– en el argumentario del Séptimo Arte.

¡Felices fiestas de Navidad!

sábado, 12 de diciembre de 2015

Las escenas de la Navidad en el cine

Se acerca la Navidad, tal vez el momento de la vida de Jesús más celebrado en todas las culturas; por eso, he decidido celebrarlo también en este blog con una serie que ya vio la luz aquí. Una buena ocasión para revivir las escenas del evangelio en su traslación a la pantalla.

La Navidad es un hecho trascendente. Y, sin embargo, es un pasaje muy breve de los Evangelios: apenas sale en unos 20 versículos de S. Lucas y otros tantos de S. Mateo. En comparación con el total de los 4 Evangelios (cerca de 4.000 versículos: entre los 678 de S. Marcos y los 1.151 de S. Lucas), es verdaderamente muy poco.

Parece claro que los evangelistas quisieron centrar la redacción de sus libros en la vida pública del Señor: sus discursos y enseñanzas, su atención a los enfermos, sus milagros y prodigios, y –más extensamente– su pasión, muerte y resurrección. Ciertamente, esa parte es la más importante, pues expone la doctrina cristiana y habla de un Dios Redentor, que nos da ejemplo de conducta y nos ama hasta dar la vida en el mayor de los suplicios. Pero esa imagen todopoderosa y divina de Jesús se completa maravillosamente con la imagen de un Dios Niño, que se humilla por amor nuestro y se hace hombre para darnos ejemplo de vida. No se puede decir cuál de las dos imágenes nos conmueve más, ni cuál muestra mayor afecto a la humanidad.

Lo cierto es que ese Dios inerme e indefenso, que es concebido –milagrosamente– en las entrañas de una virgen, que pasa nueve mese en el seno de su Madre, y que nace en la más absoluta pobreza, es el más vivo ejemplo de Amor y de Humildad. Y no sólo eso: también es la muestra más clara de que Jesús es hombre como nosotros, en todo igual a nosotros (concepción, gestación, nacimiento) y, por tanto, verdaderamente un Dios hecho hombre: el auténtico Mediador entre nosotros y Dios. Por eso los hombres contamos los días desde su nacimiento: paradójicamente, desde aquel en que no le dimos cobijo en nuestra posada.

El cine ha reflejado extensamente esas escenas del Nacimiento de Jesús. Cada película ha puesto el acento en una u otra secuencia, y en uno u otro aspecto: la actitud contemplativa de María, el papel decisivo de José, la audacia y generosidad de los Magos, la crueldad y arrogancia de Herodes.

Esta Navidad es una ocasión espléndida para vivir las escenas del nacimiento de Cristo a través del cine. Quizás en el entorno familiar, o tal vez en las clases de Religión o de Historia. En cualquier ámbito -y, muy especialmente, en la catequesis de la Navidad- podemos contemplar esas escenas para redescubrir todo su significado. Una espléndida oportunidad para un cine-forum navideño.

En el listado que ofrezco a continuación, he seleccionado los filmes que mejor han reflejado cada una de las 15 escenas de la Navidad: desde las dudas de José y el empadronamiento de César Augusto, hasta el viaje a Belén, el nacimiento en la gruta y la matanza de los Inocentes. Serán secuencias breves (entre 30" y 2') y en ellas procuraré dar entrada a todo tipo de filmes: desde clásicos de los sesenta (Rey de Reyes, La historia más grande jamás contada, El Evangelio según San Mateo, e incluso Ben Hur) a películas más recientes y de diversa orientación y estructura narrativa (Jesús de Nazaret, El Mesías, María de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La Natividad).

Los 15 pasajes de la Navidad en el cine:

0. Navidad en el Cine: 15 episodios en la gran pantalla
1. Significado de la Navidad
2. Dudas de José y anuncio del Ángel en sueños
3. Empadronamiento de César Augusto

4. Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
5. Las penalidades del viaje a Belén
6. “No había sitio para ellos en la posada
7. Jesús nace en el pesebre

8. La adoración de los pastores
9. Los Magos preparan su viaje
10. La Estrella guía a los Magos hacia Belén
11. Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes

12. Adoración de los Magos al Niño Dios
13. ¿Cuándo llegaron los Magos a Belén?
14. El aviso en sueños a José y la matanza de los Inocentes
15. El recuerdo de Belén en la vida de la Virgen

¡Que paséis una muy feliz Navidad! Y que las buenas películas nos ayuden a revivir su auténtico sentido. Agradeceré, muy especialmente, vuestros comentarios.

domingo, 15 de noviembre de 2015

La influencia del cine en los valores y estilos de vida

Cuando oímos hablar de la “influencia del cine”, es fácil que asome a nuestro ánimo el escepticismo: “¡Otra vez la visión tremendista sobre las películas! Siempre con el mismo cuento…”. En realidad, rara vez se ha hablado de ello en profundidad, desde una perspectiva antropológica.

Ciertamente, el cine ha actuado siempre, desde sus orígenes, como un modelo conformador de actitudes y estilos de vida, como un espejo en el que todos nos miramos para decidir nuestros modelos y nuestras pautas de comportamiento a partir de una determinada percepción de la realidad. Veamos algunos ejemplos.

Una película como Amadeus (1984) cambió por completo la imagen cultural que de Mozart tenía el gran público; lo convirtió en un genio infantil, creador de obras sublimes y, a la vez, inmaduro y zafio. Para el 98% de los espectadores, que jamás tendrán acceso a una biografía del músico, esa es “la verdad” sobre Mozart, la imagen de la que ya nunca podrán liberarse.

Está también el caso de Vacaciones en Roma (1953), dirigida por William Wyler y protagonizada por Audrey Hepburn y Gregory Peck, que cambió por completo la imagen deteriorada y problemática que, durante los años cuarenta, había creado el Neorrealismo italiano en torno a la Ciudad Eterna. Las películas de Rossellini, Zavattini y Vittorio de Sica habían difundido un mito de decadencia; este filme, en cambio, hizo que los norteamericanos volvieran a ver Roma como "la ciudad del amor", un símbolo de la ilusión y del romanticismo.

Más decisivo aún fue el estreno en todo el mundo de El Club de los poetas muertos (1989). Dirigida por el australiano Peter Weir, contaba la historia de un joven profesor de Literatura (Robin Williams) que se incorpora a un elitista colegio privado en la América puritana de los cincuenta. Con sus nuevas formas de enseñanza (les hace andar por el patio, para que cada uno coja “su paso”; les anima a buscar su propia voz; les incita a ser actores, a leer poesía, a soñar con otras cosas que ganar dinero y seguir el patrón de sus mayores), se granjea la suspicacia de los directivos del colegio. Y su mensaje “Carpe diem!” —aprovecha el momento— provoca una verdadera revolución, a la par que termina en tragedia.

Nadie pensaba que esta película pudiera influir en la conciencia de los jóvenes. Es más, por su temática de corte elevado (relaciones padres-hijos, libertad en la elección de la carrera, sistemas pedagógicos en conflicto) se pensó que a los chicos les aburriría, y que sólo podría interesar a padres y educadores. Bastaron unos pases previos para descubrir que la película despertaba un verdadero entusiasmo entre los adolescentes. Nuevos pases en institutos y colegios confirmaron esa tendencia, hasta el punto de que el filme era recibido como el abanderado de “la revolución docente” que los estudiantes de entonces ansiaban. Con estos datos a la vista, la productora del filme decidió cambiar por completo el marketing inicialmente previsto: se modificó el cartel, que iba a estar centrado en la figura del actor, para dar paso a los jóvenes protagonistas; se promocionó como símbolo de la rebeldía estudiantil y alcanzó un éxito entre la juventud como no se había imaginado ni de lejos.

Hace unos años se vivió en todo el mundo un caso especialmente sonoro con el estreno de Luna nueva (2009), la continuación de la saga Crepúsculo (2008). Se convirtió en un auténtico fenómeno de locura juvenil, especialmente en España. El 3 de octubre de 2009 más de 1.400 adolescentes pasaron la noche en los alrededores de un cine de Sitges donde al día siguiente iba a presentarse la película. Con ellos tuvieron que hacer noche también sus sufridos padres o hermanos mayores. Y lo sorprendente es que no iban a ver Luna nueva, sino sólo… ¡dos escenas del filme! y el tercer tráiler de la película. A eso se añadía que iban a recibir como regalo merchandising del filme y, lo más importante, iban a conocer a uno de sus actores: el inglés Jamie Campbell Bower. El destrozo que esa masa descontrolada provocó al día siguiente fue tema del día en numerosas publicaciones. ¡Y todo ello sin poder ver siquiera el filme!

Sí, el cine puede provocar auténticos movimientos de masas. Porque es una representación muy intensa: muy viva y muy dramática. Y puede conmover nuestras emociones y nuestros valores más íntimos. No en vano, los clásicos decían que una representación bien elaborada puede provocar una genuina “catarsis. Y esto no debe tomarse a broma...

domingo, 8 de noviembre de 2015

Los 25 años de "Despertares"

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) El final de la década de 1980 estuvo marcado por varias tendencias cinematográficas. Una de ellas fue la irrupción de una serie de películas cuyos protagonistas resultaban ser personas disminuidas física o psíquicamente. Recuérdese, por ejemplo, Hijos de un dios menor (1986), protagonizada por una sordomuda; Rain man (1988), en la que Dustin Hoffman encarna el papel de un autista; o Mi pie izquierdo (1989), con Daniel Day Lewis interpretando a un paralítico cerebral.

Durante los años 90 se siguió cultivando un género que conectaba bien con el público, sensible a la atención de las personas con discapacidad. Una de las primeras muestras fue Despertares (1990), que llegó a ser candidata al Oscar a la mejor película.

Han pasado 25 años desde su estreno y Despertares sigue conservando la capacidad de emocionar al espectador como lo hizo en 1990. Como es frecuente en este tipo de filmes, su argumento está basado en hechos reales que el neurólogo norteamericano Oliver Sacks recogió en un relato autobiográfico del mismo título. Por delicadeza, los nombres de las personas en la vida real se sustituyeron por otros de ficción. El encargado de realizar la adaptación cinematográfica fue el entonces poco conocido Steven Zaillian, que logró su nominación al Oscar por este guión y que lo conseguiría más tarde con el que escribió para La lista de Schindler. Por su parte, Penny Marshall asumió la dirección.

Verano de 1969. Malcolm Sayer (Robin Williams), un médico tímido y poco sociable, es contratado por un hospital de Nueva York para cubrir una vacante. A pesar de su falta de experiencia clínica ‑es un investigador nato‑ no le falta sensibilidad y humanidad en el trato con los enfermos. Con gran empeño y con la ayuda de Eleanor (Julle Kavner), una inteligente y responsable enfermera, consigue “despertar” a una serie de pacientes del hospital, que sufrieron en los años 20 una encefalitis letárgica y que desde entonces se encontraban como ausentes: son niños que se quedaron dormidos, afirmará un veterano médico que conoció muchos casos. La administración a estas personas de la L-Dopa, una droga empleada contra el Parkinson, fue la clave para este regreso a la vida.

A partir de aquí el film se centra en Leonard Lowe (Robert de Niro), enfermo desde los 11 años, y en sus relaciones con el doctor Sayer. Los diálogos entre ellos están llenos de emoción y sinceridad. Sayer encuentra en el discapacitado Leonard un amigo a quien confiarse y una ayuda para resolver su problema de incomunicación. Especialmente sugerente resulta la escena en la que Leonard despierta de madrugada al doctor Sayer para transmitirle su entusiasmo: “La gente se ha olvidado de lo que es la vida ‑le dice Leonard‑; han olvidado el milagro de estar vivo. Necesitan que se lo digan. Necesitan que alguien les recuerde lo que tienen y lo que pueden perder. Necesitan que les hablen de la alegría de vivir, del don de la vida, de la libertad de vivir, de la maravilla de la vida”.

Robert de Niro borda su papel, que también mereció su nominación al Oscar. Robin Williams no le va a la zaga y el duelo interpretativo entre ambos es magnífico. A esto se añade una bella fotografía de Miroslav Ondricek y una preciosa banda sonora de Randy Newman, salpicada de temas de diversas épocas. La realización de Penny Marshall es algo efectista, pero eficaz, sabiendo no alargar los momentos de ternura y manteniendo una gran fluidez narrativa.

Película simpática y positiva, que transmite el optimismo del que ha aprendido ‑como acaba diciendo el doctor Sayer‑ “que el espíritu humano es más poderoso que cualquier droga y que eso es lo que debemos alimentar, con trabajo, ocio, amistad y familia, que son las cosas importantes, las que teníamos olvidadas, las más sencillas”.

domingo, 25 de octubre de 2015

Llega a España “Little Boy”, de Eduardo Verástegui

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) La segunda producción del artista mexicano Eduardo Verástegui se estrena en nuestras pantallas el próximo 30 de octubre. El productor y actor de “Bella”·(2008) se encuentra estos días en nuestro país para promocionar “Little Boy”, una cinta sobre la que ya informamos en este blog, y que viene precedida de su buena acogida en USA (6,5 millones de dólares de recaudación) y de un éxito rotundo en México, donde ha sido vista por más de 3 millones de espectadores.

Como en el caso de “Bella”, Verástegui ha contado para la dirección de “Little Boy” con su amigo Alejandro Monteverde, al que desde este blog enviamos todo nuestro apoyo con motivo del secuestro y posterior asesinato de su padre y uno de sus hermanos, el pasado mes de septiembre.

Little Boy” cuenta con un inspirado guión del propio Monteverde y de Pepe Portillo, con una vistosa producción –se notan los 20 millones de dólares del presupuesto– y con actores de la talla Emily Watson y Tom Wilkinson, bien secundados por Ben Chaplin, Michael Rapaport, Jakob Salvati, Cary-Hiroyuki, Kevin James y el propio Verástegui, que se reserva un breve papel.

El film transcurre en una pequeña localidad de California y se centra en la historia del pequeño Pepper Busbee. Aunque acosado por algunos de sus compañeros de colegio a causa de sus problemas de crecimiento, es un niño feliz junto a su padre –amigo y compañero de imaginarias aventuras–, su madre y su hermano mayor. La movilización del padre para participar en la segunda guerra mundial es un duro golpe para toda la familia, pero en especial para Pepper, que a partir de ese momento se empeñará en lograr su regreso, inspirado por su héroe de cómic; una empresa aparentemente desproporcionada, que le conducirá por un camino de crecimiento interior.

Muchos son los temas que toca “Little Boy”, pero dejemos que sea el propio Verástegui quien lo explique: “Vamos a ver, a través de la mirada de un niño de ocho años, cómo enfrenta los prejuicios, el maltrato, la discriminación, el racismo…, cómo resuelve todos esos problemas poniendo el amor en acción”. La película tiene como objetivo ‑continúa‑ “despertar la niñez que hay dentro de cada uno” y busca poner en valor tres elementos: “Fe, amor y esperanza”.

Alejandro Sanz, amigo de Verástegui, ha grabado un vídeo recomendando la película, que puede verse aquí. Un apoyo que Verástegui agradece, porque “en Hollywood, y en cualquier parte del mundo, vivir una vida coherente, con principios, tratando de ser una persona íntegra, es difícil. (…) Y yo conozco mucha gente en Hollywood que todos los días lucha duro para vivir esa congruencia y eso me inspira a querer hacer lo mismo”. Ojalá el público español sepa también apreciar el esfuerzo del productor.

domingo, 18 de octubre de 2015

"Marte", de Ridley Scott: 'Bring him home'

Al poco de ver Marte hice un comentario que ahora rescato: es lo mejor de Ridley Scott desde Black Hawk derribado (2002). Ambas son películas de supervivencia, como lo fue Alien, la obra maestra del director británico de 77 años.

Porque lo que nos mantiene interesados durante 144 minutos es cómo sobrevivirá el astronauta Mark Watney, el primero que pisó Marte y que parece condenado a ser el primero en morir allí, en ese planeta rojo con montañas de 21 kilómetros de altura y temperaturas entre los 6 y los 90 grados bajo cero, que se ha recreado de manera impactante en Jordania y Bulgaria.

Cine de aventuras del bueno es lo que ha logrado Scott después de casi cuatro décadas y 23 largometrajes. Tras un comienzo espectacular (Los duelistas, Alien, Blade Runner) hubo de todo: cine normalito, bodrios populacheros y megalómanos, dos o tres películas de buen nivel y una apañada de romanos, Gladiator, que se llevó cinco Oscar en 2000 y me sigue pareciendo más hábil que buena; un caso parecido a Braveheart. Gibson y Scott tienen películas infinitamente mejores.

En Marte, con un guion estupendo de Drew Goddard que parte de una gran novela de Andy Weir -en la que, por cierto, hay menos “errores científicos”: esa tormenta de arena… ejem, ejem, ¿en Marte?-, Scott recupera algo que tenía perdido desde hace 15 años: el tempo narrativo. Logra una película coral en la que se equilibra la soledad de un hombre que no se da por vencido con el trabajo de centenares de personas que llevan años trabajando para que la aventura espacial tenga un final feliz.

Matt Damon saca adelante su personaje con una inteligencia enorme, sin muecas ni estupideces: es un actor soberbio. El casting realizado por Carmen Cuba y Nina Gold es excelente, y los actores que dan vida a los compañeros de Watney y al personal de la NASA hacen un trabajo muy afinado.

Scott es un tipo muy experimentado y ha sabido ver que el guion del productor y escritor de series como Daredevil, Perdidos y Alias, y de películas truncadas como Monstruoso y Guerra Mundial Z tenía cimientos para levantar una odisea espacial que valiese la pena, teniendo en cuenta que el asunto ya lo habían abordado con talento gente como Cuarón, Howard y Kubrick.

Marte es de esas películas que llenarán las salas. En buena medida porque Ridley Scott, para bien y para mal, es un excelente vendedor. No en vano, si algo define su estilo como director de cine es el uso que hace del lenguaje publicitario. Y aquí lo que había que vender es ese “traedle a casa” del lema promocional. Un retrato de la NASA que si tuviesen que pagarlo como campaña para captar recursos, costaría una fortuna.

Alberto Fijo
Fila Siete

domingo, 11 de octubre de 2015

"Oda a mi padre": un canto a los valores universales

Cuando en 1950 estalla la guerra que divide a Corea, un niño llamado Deok-Su tiene que despedirse de su padre y le promete que siempre protegerá a la familia en su lugar. Este es el punto de partida de “Oda a mi padre”, un emotivo film que han visto 14 millones de surcoreanos y que se estrenó en España el pasado 2 de octubre.

Dirigida por Youn Je-Kyun (Busan, Corea del Sur, 1969), esta película-río de dos horas nos cuenta la epopeya de Deok-Su durante 6 décadas: un “viaje a la esperanza” desde su convulsa infancia y juventud, hasta una serena madurez junto a su mujer, sus hijos y sus nietos. Y lo hace tocando con frecuencia la “fibra” del espectador –el melodrama es un género muy querido por el público oriental–, que contempla sobrecogido, emocionado o divertido, los avatares del protagonista.

Se comprende que “Oda a mi padre” haya tenido un éxito espectacular en su país, porque lo que narra forma parte de la historia reciente de Corea del Sur, de sus gentes, de sus dramas y de sus alegrías. Pero no es menos cierto que la cinta está salpicada de valores universales, fácilmente reconocibles por cualquier tipo de espectador: el valor del sacrificio, de la constancia, de la lealtad en los afectos, del perdón, de la compasión, de la generosidad…

El amplio presupuesto del film ha permitido una cuidada producción, que brilla tanto en las impresionantes escenas de masas, como en las bélicas, en las costumbristas o en las más íntimas. La interpretación, la música y la fotografía rayan también a gran altura, y contribuyen a dar a “Oda a mi padre” el empaque de película grande.

Ahora que los efectos especiales parecen inundar las salas de cine, es muy buena noticia encontrar en la cartelera un título en el que priman los “efectos emocionales”, que diría Garci. Unas emociones que –en el caso de “Oda a mi padre”‑ no sólo se experimentan sensiblemente sino que nos dejan con ganas de ser mejores personas.
Juan Jesús de Cozar

lunes, 21 de septiembre de 2015

Un filme luminoso: "Francisco. El Padre Jorge"

La primera película sobre el Papa Francisco, estrenada el pasado viernes 18 en más de 80 cines de nuestro país, venía precedida de una comprensible expectación, porque siempre supone un riesgo realizar un biopic sobre un gran personaje qué todavía vive. Beda Docampo Feijóo, el director, y las empresas productoras ‑Pampa Films y Gloriamundi‑ decidieron correrlo. El resultado es “Francisco. El Padre Jorge”, una cinta argentino-española que se mueve dentro de una acertada sencillez cinematográfica, muy acorde con la personalidad del biografiado.

El guión, del propio Beda Docampo, se inspira en el libro “Francisco. Vida y revolución” de la periodista argentino-italiana Elisabetta Piqué, que se ha convertido en una ferviente admiradora del Papa. No es la única periodista argentina que siente predilección por Francisco, porque también Alicia Barrios se considera gran amiga suya y ha escrito un libro sobre él: “Mi amigo el Padre Jorge”. Quizá por ese particular magnetismo que el Papa ejerce sobre los profesionales de los medios, Docampo ha diseñado un personaje de ficción que resulta clave en la estructura del film: la periodista Ana, muy bien encarnada por Silvia Abascal. Alrededor de ella se articulan diversos flashbacks –a modo de pinceladas–, que componen la trayectoria de Jorge Mario Bergoglio desde su juventud hasta su elección para ocupar la Cátedra de San Pedro.

Que Darío Grandinetti no se parece físicamente al Papa es tan evidente como, tal vez, intencionado. Sin embargo, su interpretación es tan natural y convincente que el espectador no duda del parecido moral con Francisco y reconoce su humanidad, su cercanía, su humildad, su firmeza, sus réplicas ingeniosas, sus bromas porteñas…: todo le recuerda al primer Pontífice sudamericano de la historia.

Una de las bazas fuertes de la película es la hermosa fotografía de Kiko de la Rica (Goya por Blancanieves, Pablo Berger, 2012), que aprovecha los luminosos exteriores bonaerenses y sabe crear atmósferas intimistas, familiares o –pocas veces– siniestras, cuando la trama lo pide. La música es de Federico Jusid, conocido sobre todo por su buen trabajo en El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009).

Desde luego, el título no engaña a nadie y quienes vayan a ver “Francisco. El Padre Jorge” buscando intrigas políticas o vaticanas se sentirán defraudados, porque es un film con vocación de agradar a todo tipo de público, a creyentes y a no creyentes. Una opción no sólo legítima sino, en mi opinión, atinada. Es verdad que se podría poner algún reparo a algún punto del guión y al desarrollo narrativo, pero Beda Docampo acierta al subrayar los rasgos más característicos de su vida espiritual y de lo que será su pontificado: su devoción a la Virgen –a la que gusta invocar como Virgen de los Nudos‑ y a San José, su debilidad por los pobres y los enfermos, su compromiso con la vida y con la justicia, su mirada misericordiosa ante el error…

Como epílogo se insertan, a modo de flashes, imágenes auténticas del Papa Francisco, que redondean una cinta grata y entretenida, que –sin alardes cinematográficos– cumple con creces el objetivo de acercar a jóvenes y mayores la amable figura del Papa Francisco. Como primer filme, merece nuestro más sincero aplauso.

Juan Jesús de Cózar

lunes, 14 de septiembre de 2015

"El Maestro": Nunca es demasiado tarde

Cuando se estrena en la gran pantalla una película que procede de una serie para la televisión, parece obligado que el crítico incluya en su reseña frases como “no puede ocultar su condición de producto televisivo” o “desprende un tufillo a telefilme”, o alguna otra equivalente. Expresiones peyorativas que se han convertido en lugares comunes y en recursos fáciles, porque actualmente se realizan series con igual o mayor calidad que muchos largometrajes.

El Maestro (Giacomo Campiotti, 2014) tiene su origen en una miniserie de dos capítulos producida por la RAI, con una duración total de 200 minutos. Su presupuesto, 4 generosos millones de euros. En Italia existe una larga tradición de este tipo de series, que suelen conquistar a una audiencia de unos 6-8 millones de espectadores por capítulo. En este caso, además, ambas partes se han rodado con la previsión de que puedan ser emitidas de forma independiente, circunstancia que ha facilitado el estreno de la primera mitad en las salas de cine de nuestro país.

El filme se inspira en la vida de Alberto Manzi, un profesor muy reconocido en Italia por su labor educativa y docente. La acción se sitúa en 1946, cuando Manzi acaba de regresar de la guerra y está buscando trabajo como maestro; una tarea nada fácil para alguien que no cuenta con recomendación alguna. Finalmente consigue un empleo que nadie acepta: enseñar a los niños y jóvenes de un reformatorio de la ciudad. Aunque se trata de unos alumnos difíciles que no tienen interés por aprender, el maestro logra ganarse poco a poco su confianza -no sin gran esfuerzo‑ y ellos acaban por confiarle sus sueños y sus verdaderas historias.

Se suele decir que dirigir niños y adolescentes es de las tareas más complicadas para un realizador -quizá otro lugar común‑, pero Campiotti acumula una amplia experiencia en este apartado, como lo demuestra su buena labor en Prefiero el paraíso (2010) o en Blanca como la nieve, roja como la sangre (2013). En esta ocasión también sale airoso, y consigue arrancar unas actuaciones naturales y simpáticas a los más jóvenes, muy bien arropados por Claudio Santamaria en el papel de Manzi.

La cuidada ambientación -calles, automóviles de época, vestuario…‑, una emotiva banda sonora de Stefano Lentini y la fotografía en tonos sepia de Fabrizio Lucci, contribuyen a la credibilidad de la cinta, que quiere ser también un homenaje a Alberto Manzi (Roma, 1924-Pitigliano, 1997). Profesor de escuela, escritor y presentador de la televisión italiana, Manzi es conocido sobre todo por conducir el programa Non è mai troppo tardi (Nunca es demasiado tarde), retransmitido entre los años 1959 y 1968. Se estima que casi millón y medio de espectadores fueron capaces de conseguir conocimientos similares a los adquiridos en la enseñanza primaria, a través de sus innovadoras clases de aprendizaje a distancia. También publicó varias novelas, entre ellas la famosa Orzowei (1955), que dio pie a una serie televisiva para niños.

Con motivo de su estreno en Italia, Giacomo Campiotti, el director de la película, declaró: “Contar la historia del maestro Manzi es importante no solo para recordar a un gran hombre, sino también para poner en el centro de atención, en este momento dramático, la importancia de la escuela y de la educación de los chicos, como base necesaria para la supervivencia de una convivencia social civilizada. Alberto Manzi es un maestro que no enseña nociones a los niños: les enseña a pensar. Trabaja con ellos para formar hombres libres, capaces de decisiones libres. Para lograrlo, lucha con tenacidad contra cada obstáculo: la ignorancia y la pereza de cada uno, o el embotamiento de las grandes instituciones. Pero nunca se rinde y nunca encuentra excusas para renunciar a hacer todo lo que puede”.

Juan Jesús de Cózar
Fila Siete

domingo, 6 de septiembre de 2015

"Atrapa la bandera": la mejor cinta de animación

Estrenada el 28 de agosto, Atrapa la bandera está levantando oleadas de entusiasmo entre los espectadores y llenando las arcas de la taquilla española. Con un arranque espectacular el pasado fin de semana, ganó aún más fuerza el miércoles, día del espectador, cuando acumulaba 3 millones de euros. Ya entonces –queda por saber lo que recaudará este fin de semana- se situaba como la tercera producción española más vista del año.

De continuar la excelente promoción “boca a boca”, habrá éxito para rato. Además, durante todo el mes de septiembre no hay ningún estreno de animación programado, por lo que este filme familiar tiene un largo recorrido por delante y puede convertirse en uno de los grandes éxitos del cine español de 2015. Entre otras cosas, ha sido la primera película española que se ha estrenado en la NASA, y lo ha hecho con un éxito “astronómico”.

A mí todo esto me llena de alegría y de orgullo, porque su equipo de producción –que ya mostró su talento en Las aventuras de Tadeo Jones- incluye a un buen grupo de antiguos alumnos míos, cuando daba clase en la Universidad de Navarra: Jordi Gasull es productor y guionista del filme, y en la escritura del guión han colaborado también Patxi Amezcua y Javier López Barreira.

Por otra parte, los artículos que se han publicado en estos días son particularmente elogiosos (en El País, La Vanguardia o El Mundo), también los que escriben algunos padres y madres que han ido a ver la cinta. Entre todas las reseñas, destaco ésta de Alberto Fijo ("De la playa a la luna") para Fila Siete. Os animo sinceramente que vayáis a verla en familia.

De la playa a la luna

El equipo liderado por Enrique Gato demuestra con esta película que tiene oficio y pericia para hacer muy buen cine de animación y contar historias que puedan gustar en España y también en otros países, aunque no sean de habla hispana.

Después del gran éxito obtenido con Las aventuras de Tadeo Jones, con un héroe hispano que viajaba a una aventura con el modelo del personaje de Spielberg como divertida referencia, la propuesta es nada menos que una historia de ajustes familiares con la carrera espacial como eje de giro.

Hay audacia en el guión de Gasull, López Barreira y Landau porque la película conjuga la aventura, la acción espectacular y el conflicto generacional trenzado con la pasión por el espacio y los vuelos tripulados. Y todo, con gracia, amenidad y una puesta en escena excelente.

Los autores son conscientes de que no inventan la pólvora y también saben que los espectadores tienen muchas películas vistas. Otros se habrían entregado a la parodia y a una ristra de situaciones calcadas de los distintos géneros que se dan cita en Atrapa la bandera.

Gato y compañía levantan su historia sin complejos, con una soltura llamativa y un sentido del ritmo envidiable.Los personajes están bien dibujados e interactúan bien: las tres generaciones de la familia Goldwing, los pequeños amigos de Mike -Amy y Marty- y el malvado Carson.

La película, por su tema y por la calidad en video y audio del relato, pide la pantalla grande y gustará a un público muy amplio, cosa difícil de lograr.

Alberto Fijo

domingo, 9 de agosto de 2015

Todos necesitamos descansar. También mi blog...

Hace nueve días que comenzó el mes de agosto: un mes para salir de la rutina diaria y descansar un poco. Eso es lo que yo voy a hacer en las próximas tres semanas: descansar. Pero descansar no quiere decir tumbarse a la bartola y ver pasar los días, sin hacer nada. Ese es el camino más fácil para el aburrimiento máximo. Descansar es hacer algo diferente y atractivo, a la vez que se reponen las fuerzas.

Yo procuro hacer como mis mejores alumnos. Ellos hacen prácticas –trabajan en periódicos o emisoras de radio, en agencias de publicidad o productoras audiovisuales– para completar lo aprendido durante el curso: para poner en práctica lo que, de modo teórico, han aprendido en todo el año. Es una idea estupenda. Yo voy a aprovechar las vacaciones para seguir un curso intensivo: para ponerme al día en los temas profesionales y en otros que me interesan. Os deseo lo mismo: un verano enriquecedor, relajante y fructífero.

El blog seguirá abierto, pero no habrá nuevas entradas hasta el 1 de septiembre. En este tiempo podéis hacer búsquedas, a través de las etiquetas de la barra superior o del buscador de arriba a la derecha, para releer algunas de las entradas más interesantes.

También os dejo un libro (ver foto arriba) para las largas tardes de verano: Cómo se hicieron las grandes películas. Lo escribí para enseñar a disfrutar el buen cine: el cine con valores, tanto clásico como moderno; por eso tiene una idea de fondo muy cercana a la que trato en este blog. Podéis encontrar una breve reseña en este enlace.

¡Nos vemos en septiembre!

domingo, 2 de agosto de 2015

Estrenos: "Todo saldrá bien", "Ghadi" y "Unos días para recordar"

Todo saldrá bien
Director: Wim Wenders. Guion: Bjørn Olaf Johannessen. Intérpretes: James Franco, Rachel McAdams, Charlotte Gainsbourg, Marie-Josée Croze, Julia Sarah Stone, Patrick Bauchau, Robert Naylor, Lilah Fitzgerald, Jack Fulton.- 118 min. Jóvenes-Adultos.

Un día de nieve, un joven escritor atropella a un niño. Muchos años después, el fantasma de aquel accidente persigue al autor encerrado en un bloqueo existencial y artístico que le impide no solamente publicar sino relacionarse con quienes, hasta ese momento, formaban parte de su vida.
Se esperaba mucho de la vuelta del veterano cineasta alemán Win Wenders, que llevaba siete años dedicado a rodar documentales (casi todos ellos magníficos). Sin embargo, Todo saldrá bien es una borrón en la valiosa filmografía de Wenders. Después de un prometedor arranque (esos paisajes nevados y ese accidente contado en dos tiempos: espeluznante la elipsis del segundo tiempo), la narración empieza a girar sobre sí misma o, lo que es peor, sobre James Franco. Es cierto que, parte del problema de Todo saldrá bien es pretender que un actor tan limitado pueda sostener un drama fundamentalmente psicológico. Pero la culpa no es solo de Franco. Su personaje es errático, pero también lo es el interpretado por Charlotte Gainsbourg (y aquí no hay un problema de falta de talento). Y es errático el guion, que fluye (aunque aquí fluir es un verbo demasiado generoso) entre silencios, miradas supuestamente reveladoras, sucesos caprichosos e inverosímiles y líneas de diálogo que pretenden ser trascendentes y se quedan en frases impostadas y artificiales, cuando no ridículas. Los maestros también patinan. Y esta película es solo un ejemplo de esta evidencia. (Ana Sánchez de la Nieta)

Ghadi
Director: Amin Dora. Guion: Georges Khabbaz. Intérpretes: Georges Khabbaz, Lara Rain, Emmanuel Khairallah, Camille Salameh, Rodrigue Sleiman, Samir Youssef, Caroline Labaki, Tarek Bacha.- 100 min. Jóvenes.

Leba es un profesor de música que lleva toda su vida en Mshakkal, popular barrio cristiano de la ciudad costera de Batroun, en Líbano. Allí se educó, allí se casó con Lara —una bella profesora de literatura francesa— y allí viven ambos felizmente con sus dos hijas. Cuando nace su primer hijo varón, Ghadi, que padece síndrome de Down, lo acogen como un regalo del cielo. Pero los vecinos no opinan lo mismo, pues Ghadi se pasa el día cantando y berreando. Cuando la situación parece insostenible, a Leba se le ocurre una solución… angelical.
Con esta fábula moral, el libanés Amin Dora debuta brillantemente, articulando una ágil y emotiva tragicomedia, cuyos personajes derrochan humanidad, y en la que su luminosa celebración de toda vida humana –de nítida inspiración cristiana– se completa con una lúcida crítica al individualismo materialista e insolidario. Dora dice lo que piensa sin complejos ni subrayados moralizantes, encarnando sus ideas en los personajes con veracidad, respeto y un sentido del humor muy oxigenante. Una gratísima sorpresa, en definitiva, culta y popular a la vez, rotunda en su defensa de la dignidad de cualquier ser humano. (Jerónimo José Martín).

Unos días para recordar
Director: Jean Becker. Guion: Jean Becker, Jean-Loup Dabadie. Intérpretes: Gérard Lanvin, Fred Testot, Jean-Pierre Darroussin, Swann Arlaud, Daniel Guichard, Anne-Sophie Lapix, Claudia Tagbo, Philippe Rebbot, Mona Jabeur.- 81 min. Jóvenes. (D)

París: un hombre cae al Sena, un joven se lanza a salvarlo. Más tarde, en el hospital, obligado a guardar cama, descubrimos a Pierre, un sesentón, solitario y cascarrabias cuyo único deseo es marcharse –no le dejan– y que le dejen en paz, ya que todo el hospital parece conspirar por entrar en su habitación. Obligado a permanecer inmóvil varias semanas, Pierre va a aprender a conocerse y a tratar a los demás.
Jean Becker es autor de Conversaciones con mi jardinero y otras cintas sobre personas normales, próximas al espectador, que quieren ser felices y descubren que para ello deben preocuparse de los demás. En Unos días para recordar Becker vuelve a conseguir esa mirada humana, que llega al corazón de los personajes y es capaz de pasar por alto sus evidentes defectos, y cobrarles afecto. Pierre descubre que no debe juzgar, sino aceptar a la gente como es, y dar. (Fernando Gil-Delgado).

(Reseñas tomadas de la web Aceprensa)